La hipertensión arterial es una enfermedad crónica con elevada prevalencia.
Hablamos de hipertensión arterial cuando las cifras de presión arterial son > 140/90 mmHg.
La hipertensión casi siempre es asintomática.
El riesgo cardiovascular ya se inicia con cifras de presión arterial > 115/75 mmHg, y se dobla por cada incremento de 20/10 mmHg.
La automedición domiciliaria ayuda a una mejor adherencia al tratamiento.
En pacientes sin factores de riesgo el objetivo del tratamiento es lograr cifras < 140/90 mmHg; y en pacientes diabéticos o nefrópatas < 130/80 mmHg.
El tratamiento de la hipertensión arterial es de por vida.