El cáncer de pulmón se halla desencadenado por el tabaco en el 80-90% de los pacientes y es la primera causa de muerte por cáncer en la población masculina.
El cáncer de pulmón es una enfermedad en que las células pulmonares se transforman y proliferan dando lugar a una masa pulmonar que ocasiona los síntomas. Para diagnosticarlo se requiere una biopsia o citología del tumor primitivo o de alguna de sus metástasis. En general se efectúa una fibrobroncoscopia que visualiza los bronquios y permite tomar biopsias. Es de extrema importancia, una vez realizado el diagnóstico, efectuar el diagnóstico de extensión y conocer el estadio de la enfermedad, dadas las implicaciones pronósticas y terapéuticas.
Hay básicamente dos tipos de cáncer de pulmón: de célula no pequeña y de célula pequeña. En relación con el tratamiento, el de célula no pequeña puede dividirse en tres grupos: estadios iniciales (I y II), estadios localmente avanzados (estadio III) y estadio diseminado (IV). En el de célula pequeña y en relación con el pronóstico y el tratamiento se distinguen dos grupos: estadio limitado y extendido.
En el CPCNP estadios I y II, el tratamiento estándar es la cirugía, seguida de cuatro tandas de quimioterapia complementaria basada en cisplatino en los estadios II.
El tratamiento de los pacientes con estadios III es quimioterapia, o quimiorradioterapia en los estadios IIIA, seguido de cirugía y quimioterapia con radioterapia concomitante en los estadios IIIB.
El tratamiento de la enfermedad diseminada es quimioterapia paliativa basada en una pauta de cisplatino con fármacos de tercera generación (docetaxel, paclitaxel, gemcitabina, vinorelbina).
El tratamiento del cáncer de pulmón de célula pequeña es quimioterapia basada en cisplatino y etoposido y radioterapia; el de la enfermedad diseminada es quimioterapia con el mismo esquema.
Hoy en día existen nuevas terapias moleculares en el cáncer de pulmón que se caracterizan por actuar sobre mecanismos que la célula tumoral tiene alterados. Entre ellos cabe destacar el bevacizumab, un anticuerpo monoclonal dirigido contra el factor de crecimiento del endotelio vascular que interviene en la formación de nuevos vasos y, por lo tanto, en su crecimiento y diseminación. otros fármacos importantes son los inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico, como gefitinib y erlotinib. Este último está indicado en la progresión de la enfermedad después de un primer tratamiento con quimioterapia.