Cuando los pacientes buscan asistencia médica, se presentan junto con sus problemas, sus preocupaciones y sus necesidades. El médico tiene la misión y la responsabilidad de identificar esos problemas, preocupaciones y necesidades y reformularlos en forma de un diagnóstico, tributario de un manejo concreto.
Los pacientes, por su lado, participan en dicho proceso reconociendo y entendiendo las sugerencias de los médicos y aceptándolas como adecuadas. El paciente también participa en la pauta de manejo sugerida (tratamiento), y busca alternativas cuando las recomendaciones de los médicos no parecen las apropiadas.
La interacción médico-paciente ha cambiado enormemente: la sociedad y la población han evolucionado, el paciente está más informado, tiene acceso cada vez más rápido a la información, y por lo tanto, exige más.
Existen distintos modelos de relación médico-paciente, desde los más antiguos y paternalistas hasta los más actuales, que permiten una mejor compresión de los problemas de salud y una mayor participación en la toma de decisiones por parte del paciente sobre aspectos que al fin y al cabo le atañen personalmente.