Internet se está convirtiendo en el medio de difusión por excelencia de los conocimientos sobre la salud y la enfermedad. En el momento actual existe cierta confusión, fruto de la eclosión de esta nueva fuente de información y comunicación aún inmadura y no regulada (sobrecarga de información).
La calidad de la información en términos de accesibilidad, veracidad y actualización será el aspecto fundamental para consolidar el uso habitual de Internet. Ello requiere inversiones en tecnología y recursos humanos que actúen de intermediarios.
Autoridades y organizaciones sanitarias deberán evolucionar hacia una extensión e interacción de los procesos asistenciales con suficientes garantías de seguridad y confidencialidad.
Pacientes y profesionales desarrollarán nuevas modalidades de relación en las que los sistemAs informáticos y las comunicaciones conformarán un agente más del sistema sanitario enlazando los recursos de conocimiento con los procesos encaminados a resolver, paliar o evitar los problemas de salud de los ciudadanos.