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Los 10 nuevos becarios latinoamericanos del Máster de Espacios Naturales Protegidos inician su formación

Se estima que casi un 12% de toda la superficie terrestre es un espacio natural protegido. En este contexto, América Latina tiene la mayor riqueza natural del planeta. Allí, las áreas protegidas apenas intervenidas por la mano humana, como explicaron los beneficiarios de las Becas Fundación BBVA para Latinoamérica  en el acto de bienvenida que se celebró en la sede de la Fundación, en Madrid, para celebrar el inicio de las clases del Máster de Espacios Naturales Protegidos. Este posgrado se imparte de forma conjunta la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alcalá, en colaboración con la Fundación Fernando González Bernáldez.

25 abril, 2018

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Becas Fundación BBVA para Latinoamérica

Los alumnos explicaron que consideran que su experiencia en España cursando este posgrado les ayudará a gestionar los espacios naturales de sus países de origen de cara al futuro. Raúl Cabeza (Cuba), ingeniero en automática, señaló que uno de los aspectos que quiere trabajar es en la predicción de cómo serán los espacios naturales en su país en las próximas décadas. “En América Latina son prístinos, y en el futuro serán como en España, donde están dedicados a la conservación pero también al desarrollo de las personas”, indicó.

En este sentido, Juan Carlos Heaton (Perú), biólogo, aseguró que esta experiencia es como “un viaje en el tiempo”. “Los espacios naturales de nuestros países van a llegar a las situaciones que viven los de España en la actualidad”.

“Aquí hay una realidad muy distinta a las nuestras”, afirmó Sara Zúñiga (Costa Rica), graduada en Turismo Ecológico. “Es un contraste muy productivo porque también hay realidades diferentes entre los países de Latinoamérica”, añadió.

Para Isabel Bello (México), licenciada en Manejo Sustentable de Zonas Costeras, uno de los aspectos que más le interesa aprender es cómo manejar este tipo de áreas para el bienestar de la población. En su caso, además, cuando regrese a su país al finalizar el máster, le gustaría centrarse en la utilización de los espacios protegidos para garantizar la pesca sostenible en México.

Los alumnos también recalcaron la importancia de la cuestión cultural, haciendo referencia a las comunidades rurales o indígenas que viven en esos espacios, para fomentar la conservación de la naturaleza o hacer uso de la política para poder cambiar la visión de las áreas protegidas.

Por ejemplo, Samuel Secaira (Guatemala), también biólogo, explicó que él, que viene de una de esas áreas rurales, siente una “deuda con el país y con el territorio”. A su vuelta, quiere trabajar en temas de educación ambiental con la población y la restauración ecológica.

Los becarios han tenido que dejar aparcados sus trabajos para poder cursar el Máster, aunque todos subrayaron que el paréntesis en su vida laboral merecía la pena. Merling Flores (Honduras), biólogo, cree que es “una oportunidad muy grande porque son pocos los que pueden salir de mi país para estudiar un Máster como este”.

Jacob Ayala (México), señaló que buscar otras oportunidades una vez finalizado “no será difícil después de haber estudiado este posgrado, ya que tiene mucho reconocimiento a nivel mundial”.

Estas becas, que se otorgan desde el año 2001, están dirigidas a titulados universitarios latinoamericanos. El objetivo de las mismas es contribuir a la ampliación de las oportunidades de las personas dentro del área de Ecología y Biología de la Conservación.

Desde que se iniciase este programa, en 2002, ya son más de 160 becas las que se han concedido, como señaló el subdirector de la Fundación BBVA, Vicente Gutiérrez, durante el acto. Desde hace dos años, la Fundación ha asumido mayor implicación en la convocatoria de estas ayudas.

El coordinador del Máster, Santos Casado, del departamento Interuniversitario de Ecología UAM, UCM, UAH, explicó que uno de los puntos más positivos de estos estudios es que son “muy colaborativos”. “El que haya experiencias de América Latina supone una riqueza fundamental para el desarrollo del máster”, indicó. Además, según comentó, el programa de becas de la Fundación es “fundamental” para el Máster y, a día de hoy, “los resultados siguen siendo muy positivos”.

Gonzalo Nieto, del Real Jardín Botánico-CSIC, destacó la complejidad del proceso de selección de estudiantes, por la cantidad y calidad de las solicitudes recibidas. “Consideramos que los elegidos responden a las expectativas”, añadió.

El catedrático de Ecología Carlos Montes del Olmo, de la UAM, y profesor del máster, señaló que este posgrado tuvo su origen en las demandas que tenían los propios gestores de espacios naturales, ya que no disponían de herramientas para poder actualizar sus conocimientos. Además, ha pronosticado que el desafío para los próximos diez años será el de unir la conservación y el desarrollo socioeconómico porque “no  hay uno sin lo otro”.

A este Máster, que ofrece una formación universitaria altamente cualificada, se puede acceder desde diversas ramas académicas y profesionales y está dirigido a aquellos que desarrollen su trabajo en el ámbito de la conservación de la naturaleza. El temario que se trata en el curso parte de la realidad española y también aborda las perspectivas europeas y latinoamericanas, y cuenta con unas prácticas de dos meses de duración en un espacio protegido o centro colaborador.