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Los autores de ‘La grieta’ dialogan sobre el proceso creativo desde el que han abordado la presión migratoria en Europa

En 2015 el fotógrafo Carlos Spottorno obtuvo una de las Becas Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales que la Fundación BBVA otorga a proyectos altamente innovadores presentados por investigadores y creadores en estadios intermedios de su carrera: el objetivo, un proyecto fotográfico de carácter documental sobre la presión migratoria en las fronteras del norte y este de Europa. La Beca Leonardo reconocía el trabajo previo que Spottorno había realizado sobre el tema y llegó en un momento estratégico, pues ese verano comenzó un éxodo sin precedentes hacia Europa, hasta el punto de que, solo hasta diciembre, un millón de refugiados procedentes de Siria, Afganistán e Irak entraron en Europa a través de Grecia, Turquía y los Balcanes.

19 junio, 2017

Perfil

Carlos Spottorno

Exposición

'La Grieta'

A medio camino entre el fotolibro y la novela gráfica, plantea una nueva forma narrativa para las 25.000 fotos y los 15 cuadernos de notas completados por Spottorno y Abril.

Este periplo llevó a Spottorno y al reportero Guillermo Abril por un recorrido a lo largo de la frontera continental, desde África hasta el Ártico, en el que obtuvieron más de 25.000 fotografías que se tradujeron en dos reportajes en El País Semanal, el Premio World Press Photo 2015 y, un año después, en ‘La grieta’ (Astiberri), una obra a medio camino entre el fotolibro y la novela gráfica por el que desfilan un encuentro con los subsaharianos del Gurugú, el rescate de una patera frente a las costas de Libia, el éxodo de los Balcanes, los tanques de la OTAN frente a Bielorrusia…

Desde el pasado día 21, el proyecto ha adquirido un nuevo formato con una exposición a cielo abierto en Bilbao: en el muelle Evaristo Churruca, entre el puente de Pedro Arrupe y el puente de Deusto, seis cubos de gran formato muestran una selección de 50 de las 160 páginas que componen La grieta. “La presencia en la calle es fundamental”, señala Spottorno. “A pesar de que Internet es el vehículo que potencialmente puede llegar a una mayor cantidad de gente, el impacto de una experiencia física es más profundo, porque consigue captar mejor la atención del público. Y esas personas se convertirán en embajadoras y transmisoras no sólo en términos numéricos, sino también y sobre todo, en términos cualitativos. Creemos que incluso en la era digital, el impacto de la calle puede ser muy poderoso”.

‘La Grieta’: diálogo entre los autores, Carlos Spottorno y Guillermo Abril

Porque el asunto del que trata este proyecto trasciende el drama de los cientos de miles de personas que emprenden un viaje incierto, lo que explica el título de La grieta. El artista visual lo explica con estas palabras: “Imaginamos la frontera exterior de la UE como una grieta que separa a Europa del resto del mundo. Una gran grieta que según va recibiendo presión en distintos puntos, se va ensanchando y va produciendo grietas subsidiarias, que van poco a poco debilitando la estructura que representa la Unión Europea. El principio de un desmoronamiento, que de no atajarse a tiempo, puede consumarse antes de lo que pensamos”.

Una aventura periodística contada en primera persona

Para profundizar en este y otros aspectos, el día 21 la Fundación BBVA organizó en el Edificio San Nicolás, su sede en Bilbao, un diálogo entre los autores de ‘La grieta’. En el acto, compartieron “el proceso de creación del proyecto, desde sus primeras horas hasta hoy, cuando ‘La grieta’ ya se ha traducido a cuatro idiomas” y  explicaron “las fases de producción de los distintos reportajes, la concepción de la novela gráfica, los retos que afrontamos y los métodos de trabajo”, señala Spottorno. También hicieron “una reflexión sobre lo que significa investigar en periodismo y la innovación en sistemas narrativos”. Además, el público asistente tuvo ocasión de preguntar detalles sobre la aventura periodística que ambos han vivido al conocer desde dentro el fenómeno migratorio.

Esa aventura tuvo momentos particularmente impactantes como, evoca Guillermo Abril, coautor de ‘La grieta’, “el rescate en medio del Mediterráneo de una embarcación con más de 200 refugiados. Ver esa pequeña embarcación atestada de rostros atemorizados en la inmensidad del mar deja huella para siempre. Los primeros niños sirios rescatados por la Marina mostraban en el rostro una mezcla extraña, entre la incomprensión y la madurez de quien ya ha visto demasiado”.

“Otro instante imborrable”, apunta Carlos Spottorno, “se produjo en la frontera entre Serbia y Croacia, durante el gran éxodo de septiembre de 2015. Una masa de gente esperando para entrar en la Unión Europea se agolpaba frente a unas vallas y un cordón policial. Los antidisturbios iban dando paso de dos en dos, provocando que muchas familias que viajaban juntas se separaran. Los niños lloraban porque perdían a sus padres; una madre gritaba con su bebé en brazos, porque se había quedado al otro lado la mochila con los biberones… Un momento espeluznante”.

Periodismo de investigación: “ver, oír, y después relatar”

La grieta’ no es solo un retrato exhaustivo o una valiosa y original narración de lo acontecido: es un trabajo de investigación para el que los autores tuvieron que sortear numerosos obstáculos. Uno de los retos  “más complicados fue adentrarse en Marruecos para visitar los campamentos de inmigrantes subsaharianos en el Monte Gurugú”, explica Abril, “tenemos varios compañeros que fueron detenidos y pasaron un mal rato en el calabozo cuando intentaron hacerlo –contactar con los inmigrantes-. Eso nos obligó a idear un plan y adentrarnos en el país sin identificarnos como periodistas en la frontera entre Melilla y Marruecos, fingiendo ser turistas durante unas horas, para dar esquinazo a posibles policías que nos estuvieran siguiendo (es habitual que esto suceda) y después de comer en un restaurante frecuentado por turistas, echarnos al monte a la carrera para buscar los asentamientos de subsaharianos. Lo logramos. Conseguimos entrevistarlos y fotografiar las pésimas condiciones de vida en el monte”.

Para una investigación de largo recorrido, una Beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales de la Fundación BBVA supone una aportación clave, reflexiona Spottorno: “Este proyecto nace antes, puesto que parte de un encargo de El País Semanal. Sin embargo fue gracias al programa de la Fundación BBVA que pudimos plantearnos emprender una segunda parte en las fronteras del este y norte de la UE. Además de la evidente ayuda económica en términos de gastos, lo más importante fue poder dedicarle tiempo a la investigación, al diseño y postproducción. No hay nada más valioso que el tiempo y precisamente eso –y el relativo sosiego que trae consigo– es lo que la Beca Leonardo de la Fundación BBVA nos ha permitido comprar, de alguna manera”.

Guillermo Abril ilustra cómo la beca también les facilitó un conocimiento profundo que “se aleja tanto de la estigmatización de lo foráneo como de la aproximación buenista que se queda en la superficie y no va a las raíces profundas del problema. El buen periodismo, ese que permite ir al lugar, tener tiempo para ver, oír, y después relatar con reportajes profundos, cuidados y equilibrados es muy costoso. Pero también es la única fórmula que permite al lector formarse una opinión de forma libre y con criterio. Y ha habido medios, como El País Semanal en nuestro caso, con la ayuda de la Fundación BBVA, que han decidido invertir en ello. Permitiendo trabajar con una visión a largo plazo, reflexiva, y en la que tienen voz todas las partes: refugiados, autoridades, sociedad civil, policías, militares y organizaciones no gubernamentales. Merece la pena. Creo que en estos tiempos en los que la información se diluye en internet en segundos, como un azucarillo, es necesario apostar por este modelo de largo alcance”.

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