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‘Ciencia de frontera para un control de plagas de topillo campesino con base ecológica: mejorando el hábitat agrario, la biodiversidad y la salud humana’

Ayuda a equipos de investigación científica

Ecología y Biología de la Conservación

2014

El topillo campesino (‘Microtus arvalis’), el vertebrado considerado como peor plaga agraria en Europa. Las consecuencias son económicas y también sanitarias, puesto que la plaga del topillo induce la aparición de epidemias de tularemia en humanos. El objetivo de este proyecto es desarrollar técnicas de control de la plaga basadas en el conocimiento ecológico de la especie.

INVESTIGADOR PRINCIPAL

Javier Viñuela Madera, investigador científico del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC; CSIC-UCLM-JCCM)

 

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN

Jesús García González, Pablo Ferreras de Andrés, Pedro Pérez Olea, Jesús Martínez Padilla, José Francisco Ruiz Fons y María Calero Riestra, CSIC (IREC); Pablo Acebes Vives, Juan Esteban Malo Arrázola y Jesús Herranz Barrera, Universidad Autónoma de Madrid; María del Pilar López Martínez, CSIC (MNCN); y José Martín Rueda, CSIC (MNCN).

 

ENTIDAD ASOCIADA

Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC; CSIC-UCLM-JCCM)

 

DESCRIPCIÓN

El topillo campesino (‘Microtus arvalis’), el vertebrado considerado como peor plaga agraria en Europa, ha colonizado recientemente los medios agrarios del valle del Duero, donde en los periodos de máxima densidad llega a ocupar centenares de miles de hectáreas de la superficie agraria de Castilla‐León. Las consecuencias son económicas  –en 2007 causó daños agrarios por valor de varias decenas de millones de euros- y también sanitarias, puesto que la plaga del topillo induce la aparición de epidemias de tularemia en humanos. El objetivo de este proyecto es desarrollar técnicas de control de la plaga basadas en el conocimiento ecológico de la especie plaga, que minimicen el daño a otras especies. Se investigará, por ejemplo, el papel de la comadreja en el ciclo ecológico de los topillos, y el uso de feromonas.

Pese a la importancia de las plagas de topillos, el conocimiento sobre la ecología, el comportamiento y la demografía de esta especie en España es limitado. En parte debido a ello las campañas de control de plaga realizadas hasta ahora se han basado en el uso de rodenticidas y en la quema de vegetación natural, acciones que a su vez dañan a otras especies y generan por tanto problemas ambientales añadidos. En cambio la corriente internacional actual para controlar plagas de roedores se basa en la gestión con base ecológica: combatir los topillos aprovechando el conocimiento sobre su papel en el ecosistema, y con estrategias de bajo impacto ambiental.

Identificar técnicas de control de plaga con base ecológica para España es crucial para la conservación y restauración de la biodiversidad de medio agrario en el valle del Duero, que es una de las más importantes de Europa.

Los autores lideran ya desde 2009 un programa experimental de control biológico con cajas-nido para rapaces; los resultados son buenos, pero revelan que pueden ser necesarias acciones complementarias en las zonas/años de máxima densidad de topillos. Para desarrollar estas acciones se investigará en tres líneas: 1) el papel de la comadreja en la dinámica poblacional de los topillos; 2) el papel de las infraestructuras lineales de transporte –como carreteras- en la demografía, dispersión y posible aislamiento de poblaciones; y 3) las feromonas como nueva técnica de control.

El proyecto se lleva a cabo en colaboración con GREFA, una ONG ambiental implicada desde 2009 en el desarrollo del programa de control biológico que cuenta con instalaciones y gran experiencia en mantenimiento de especies cautivas y programas de reintroducción, además de una amplia red de contactos.

Como explica el investigador principal, Javier Viñuela Madera, “buscamos proporcionar información clave para un programa de control con base ecológica, siguiendo la tendencia internacional para luchar contra las plagas de roedores. Esta ayuda nos va a permitir continuar con el programa de investigación a largo plazo que desarrollamos en este ámbito desde 2009 y que estaba cerca de tener que interrumpirse, en lo que respecta a tomar datos de campo, por falta de dinero”.