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España debe reformar su sistema de pensiones aunque suponga futuros ajustes en otras áreas, advierte el presidente del Instituto ifo

España muestra una recuperación equilibrada, sostenida y con un desarrollo general de la economía muy positivo, pero presenta dos debilidades claras: un desempleo juvenil muy elevado y un déficit público excesivamente alto. Así se ha referido el profesor Clemens Fuest, presidente del Instituto ifo, a la situación de nuestro país.

 

9 mayo, 2018

España muestra una recuperación equilibrada, sostenida y con un desarrollo general de la economía muy positivo, pero presenta dos debilidades claras: un desempleo juvenil muy elevado y un déficit público excesivamente alto. Así se ha referido el profesor Clemens Fuest, presidente del Instituto ifo, a la situación de nuestro país.

Sobre la anunciada subida de las pensiones, considera que es un paso político muy importante, pero que tendrá consecuencias presupuestarias: “España afronta un cambio demográfico y necesita reformas para hacer su sistema de pensiones sostenible, lo que desde luego no mejorará la situación del déficit. Si el gasto continúa en estos niveles será necesario realizar ajustes en otras áreas”.

Fuest ha recordado que en España las pensiones se han convertido en el soporte de familias afectadas por el paro y por esa conexión, ha añadido que la reforma  debería tener carácter estructural “es muy importante tener en cuenta todo el sistema de trasferencias, en particular la protección de los más jóvenes”.

El economista alemán ha presentado hoy en la sede madrileña de la Fundación BBVA el Informe EEAG sobre la economía europea 2018: Ahora qué, con quién, hacia dónde – El futuro de la UE que elabora cada año el Grupo Consultivo Europeo de Economía (EEAG por sus siglas en inglés) perteneciente al Instituto ifo de investigación económica de Munich (CESifo) y que ha tenido lugar en la sede madrileña de la Fundación BBVA. Clemens Fuest, presidente del Instituto ifo, es además director del Centro de Estudios Económicos de esa misma institución y catedrático de Economía y Finanzas Públicas en la Universidad de Múnich, así como uno de los autores del informe.

En cuanto a las previsiones para este año, el informe prevé que el crecimiento del PIB en España será del 3% este año, una décima menos que en 2017, debido principalmente a la ligera desaceleración del crecimiento de la demanda interna. Aun así, la economía española crecerá por encima de la media de la zona euro (2,5%) y mostrará el mejor comportamiento de las cinco grandes de la Unión Europea –grupo que forma junto a Alemania, Francia, Italia y Reino Unido-.

Considera el estudio que en el caso español, la creación continua de empleo y las condiciones de financiación favorables seguirán respaldando el consumo privado y la inversión empresarial y pronostica que la tasa de desempleo debería caer al 15,2% este año, aunque recuerda que sigue estando muy por encima de la media europea. La inflación, prevé, se mantendrá en un nivel similar al del año pasado, en el 1.5%.

En su repaso a la evolución del ejercicio anterior, destaca que España muestra un crecimiento económico que sigue siendo fuerte y robusto y que la crisis política en Cataluña no tuvo un impacto negativo significativo en la actividad económica del conjunto del país. Con una tasa de crecimiento del 3,1% en 2017, el informe subraya que España superó a la mayoría de los otros países de la UE por tercer año consecutivo. Tanto la demanda interna como la externa contribuyeron al crecimiento, lo que subraya un patrón de crecimiento más equilibrado que en el período previo a la Gran Recesión.

El fuerte crecimiento del empleo, desgrana el informe, apoyó los ingresos de los hogares y el gasto del consumidor. La inversión empresarial, respaldada por una mayor confianza y mejores márgenes de beneficio, siguió aumentando. La inversión en construcción creció, lo que, según su análisis, refleja un mercado laboral mejorado y condiciones de financiación favorables para los hogares y las sociedades no financieras. La fuerte demanda de los socios comerciales y las reformas estructurales han ayudado a mejorar la competitividad y respaldar el crecimiento de las exportaciones.

Condiciones macroeconónimas y perspectivas mundiales

En cuanto a la economía global, el documento destaca que ha pasado de encontrarse en fase de recuperación a otra de fuerte crecimiento. La buena evolución del consumo privado y el considerable incremento en las inversiones registrado en las economías avanzadas han supuesto una gran contribución a la actual expansión económica global (pronostica un crecimiento de la economía mundial del 3,2%).

Se espera que las brechas de producción en la zona euro y en Estados Unidos se cierren pronto. Las economías china y japonesa han experimentado una fuerte expansión, en ambos casos gracias a estímulos económicos. En Latinoamérica, la recuperación se ha visto oscurecida por la ralentización de la economía brasileña y las consecuencias de los devastadores terremotos de México. En la India, la economía esta recuperando su ritmo tras el proceso de desmonetización y retirada de los billetes de 500 y 1000 rupias y tras la reforma del IVA.

El entorno con bajos tipos de interés de los últimos años, continúa el informe, ha promovido el apalancamiento financiero y ha animado a los inversores a operar con activos de más alto riesgo, en busca de mayores rendimientos. La valoración de las bolsas en algunos países europeos y en EE.UU. se encuentra en cimas históricas y los rendimientos de los bonos especulativos son extremadamente bajos. Mientras que el Banco Central de Japón sigue aferrado a su política monetaria ultraexpansionista, el Banco Central Europeo ha reducido a la mitad sus compras de bonos y se espera que incremente el tipo de interés en 2019. La Reserva Federal americana, por su parte, se encuentra ya en vías de normalización.

El estancamiento gradual de la curva de rendimiento en Estados Unidos, analizan los investigadores, es una señal de la preocupación con que los mercados financieros miran hacia el futuro. Unas curvas de rendimientos estancadas han sido elementos fiables de predicción empírica de recesiones económicas inminentes. De hecho, aseguran, los incrementos en los tipos de interés pueden provocar un exceso de impagos crediticios y graves distorsiones de los mercados financieros, como ya ocurrió en pasados episodios en que hubo exceso de precipitación. Sin embargo, el volumen de los activos en riesgo de impago no ha llegado a ser tan elevado en ningún caso como ocurriera en la pasada crisis financiera de 2007, y el sistema financiero es ahora mucho más resiliente. Esto reduce tanto la probabilidad como el impacto de futuras crisis.

El pronóstico continúa desarrollando que es probable que el alza global se mantenga durante un tiempo y luego descienda gradualmente a medida que los factores de producción se sobreutilicen cada vez más en Norteamérica y en los países europeos que han experimentado un crecimiento relativamente fuerte tras la crisis.

Cómo crear confianza entre los recelosos

Más allá del análisis macroeconómico, el informe realiza un repaso a la actualidad política y económica de la UE, centrándose en un elemento que considera fundamental para mantener la cohesión social: la confianza, que permite que se produzcan interacciones sociales y políticas, tanto dentro de cada país como entre países. Se refuerza, destaca, cuando existe seguridad contractual en las relaciones, pero también gracias a interacciones repetidas y continuadas entre las personas. Los estados soberanos han disfrutado históricamente de fuertes niveles de confianza dentro de sus fronteras. Pero sus políticas y su éxito o fracaso económico afectan claramente a condiciones que escapan a dichas fronteras. Estos “desbordamientos” exigen la coordinación entre estados, lo cual exige confianza, y no es necesariamente compatible con la filosofía propia de cada estado y con las elecciones hechas por los ciudadanos dentro de su contexto nacional, desarrolla el Grupo Consultivo Europeo de Economía.

Al igual que en cada país, continúa el análisis, la infraestructura jurídica común y los símbolos comunes de la Unión Europea (banderas, monedas, billetes) buscan fortalecer un sentido de identidad que en los estados se ve reforzado mediante un sentido de coparticipación en los recursos a través de planes de bienestar social. La globalización de la actividad económica con el tiempo ha provocado que unos estados que antaño tenían el tamaño adecuado para la protección social ahora sean demasiado pequeños para contener y regular unos mercados que ya no se limitan a negociar con mercancías, e incluyen complejas cadenas de valor.

El grado de integración de Europa en una comunidad funcional de naciones se verá muy influenciado por el modo en que las diferentes naciones se ven a sí mismas y a las demás, así como por su confianza o desconfianza en las instituciones nacionales y europeas. Los indicadores de confianza varían enormemente entre países europeos, de manera que pueden explicarse no solo por factores étnicos o lingüísticos, sino también por la calidad y el prestigio de las instituciones, y especialmente por la familiaridad: aquellos países que son miembros de la UE desde hace tiempo, obtienen una mayor confianza que los miembros recientes y que los no miembros. Desde esta perspectiva, la rápida ampliación de la UE constituye una espada de doble filo: puede incrementar la familiaridad, reducir los estereotipos negativos y desmantelar las barreras ocultas que supone la falta de confianza para la cooperación económica; sin embargo, el aumento de la diversidad puede alentar las sospechas y reducir la confianza.

Para tratar de averiguar cómo estimular de manera más eficaz esa confianza, el informe hace un repaso a las dos fórmulas que más se han seguido en el proceso de convergencia europea: mediante acuerdos plurales (los llamados “clubes”) que faciliten la coordinación en la resolución de problemas entre estados heterogéneos, o mediante procesos de convergencia que, con el transcurso del tiempo, reduzcan la heterogeneidad.

La Unión Europea y los clubes

Un principio fundacional de la Unión Europea, destacan los investigadores, es que todos los estados miembros y los ciudadanos deben participar por igual en un único proceso de integración aún más estrecho. Pero se han hecho excepciones y se propusieron estructuras más flexibles tras la caída del muro de Berlín y en la carrera hacia la introducción de la moneda única. Ahora, la crisis del euro, el Brexit y las tendencias en la geopolítica global renuevan el interés por revisitar el problema de si los estados europeos pueden suscribir solo algunos de los derechos y obligaciones de su pertenencia a la Unión.

El documento hace una analogía entre los grupos supranacionales de países y los clubes, que brindan acceso a las instalaciones a sus miembros y excluyen a los que no son socios. En ambos casos, la selección de los miembros y la gobernanza interna deben ser consistentes entre sí, destacan los investigadores, así como tener unos objetivos funcionales. Un análisis de la zona euro, del Acuerdo de Schengen y de la propia Unión Europea sugiere, aseguran los autores, que los desiguales resultados obtenidos por los miembros de estos “clubes” se explica mejor por problemas de gobernanza que por criterios equivocados de aceptación en el club.

Concluye el informe, en este análisis, que un marco para la creación de políticas que sea amplio y estable permite equilibrar con el tiempo las ventajas y los inconvenientes en diversas áreas de establecimiento de políticas, y las oportunidades resultantes para dar y para recibir, lo harán más estable y eficaz que una gran cantidad de clubes unidos por una sola política. Una gobernanza eficaz se apoya mejor en debates bien informados entre miembros de una Unión grande y permanente, que mediante la posibilidad de una salida (o expulsión) de clubes más flexibles. No todos los países necesitan incorporarse a un único convoy de estados europeos, pero había y sigue habiendo buenas razones para formar ese convoy.

Coordinación de políticas y convergencia económica

Debido a que la confianza juega un papel crucial a la hora de garantizar la estabilidad y la efectividad de las instituciones encargadas de fijar las políticas, éstas deben a cambio estar estructuradas y operar de manera que racionalicen y refuercen la confianza, defienden los autores del informe. La Unión Europea tiene entre sus objetivos “reducir las disparidades entre los niveles de desarrollo de las distintas regiones y el atraso de las regiones menos favorecidas”. Las rentas y el empleo han convergido en el caso de ciertos grupos de estados miembros, durante periodos determinados. No obstante, tanto antes como después de la crisis financiera global y la crisis de deuda de la zona euro, se ha producido una divergencia sustancial en tales parámetros, así como en las políticas e indicadores de calidad institucional. La desigualdad, alerta el documento, también ha aumentado dentro de los países, erosionando la confianza en la capacidad de los gobiernos nacionales para brindar protección social, y el impacto distributivo de la integración económica tiende a socavar asimismo la confianza en las instituciones europeas.

Ni la teoría económica ni la experiencia histórica sugieren que la integración económica implique automáticamente la convergencia de los resultados económicos, o de las aportaciones institucionales y de las políticas: la diversidad es algo natural y valioso, y las políticas deben adaptarse a las necesidades concretas.

Para concluir, alertan de que dar a la Unión Europea competencias adicionales en áreas en las que las políticas económicas nacionales sobrepasen las fronteras de cada país puede ser útil, pero también puede diluir las responsabilidades y permitir que los políticos nacionales culpen a Europa de unos malos resultados causados principalmente por las deficiencias de las políticas nacionales. La Unión Europea, advierte el informe, puede minar fácilmente la confianza en su propia eficacia si sus iniciativas de cohesión y coordinación no están equipadas con los instrumentos necesarios para obtener resultados, y sus recomendaciones sobre política carecen de entidad política y de legitimidad a nivel nacional.

Puede descargar el informe en la web de la Fundación BBVA: www.fbbva.es