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ESENCIALES Nº 21: RESILIENCIA DE LAS REGIONES ESPAÑOLAS

Navarra y La Rioja son las regiones españolas que mejor han resistido los efectos de la crisis en el empleo, pero solo Baleares ha logrado recuperar los niveles del año 2007

La crisis económica ha afectado al empleo de las regiones españolas con distinta intensidad. La Comunidad Foral de Navarra y La Rioja son las que mejor soportaron sus efectos con un índice de resistencia más de 20 puntos porcentuales por encima de la media nacional. En el periodo de recuperación, los mejores resultados están siendo para Illes Balears, Aragón y Andalucía. Destaca el caso balear donde la intensidad de la recuperación del empleo tras la crisis casi dobla a la media nacional y es, actualmente, la única región con un nivel de empleo por encima del que tenía antes de la crisis.

20 noviembre, 2017

La resiliencia se define como la capacidad para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Desde una perspectiva económica, este concepto se utiliza para analizar la habilidad de una región o país de resistir los efectos de una recesión económica o, de otro modo, la capacidad para recuperarse de la misma.

La resiliencia de las regiones se centra en su capacidad para mantener una trayectoria de crecimiento a largo plazo y también para reaccionar y hacer frente al impacto de una crisis. La capacidad para adaptar su estructura económica, social e institucional determina la posición en la que se encuentra cada región para iniciar el proceso de recuperación económica. Parece evidente que la estructura productiva de una región es importante a la hora de evaluar su resiliencia. Las regiones que cuentan con un tejido productivo más diversificado estarían menos expuestas a sufrir en las recesiones económicas y también más preparadas para iniciar el proceso de recuperación. En cambio, las regiones más especializadas tendrían menos opciones de recuperación, al contar solamente con uno o unos pocos sectores que puedan actuar como motor de la economía de la región.

Los efectos de la crisis sobre el empleo incidieron en mayor medida en Illes Balears, Comunitat Valenciana y Aragón

Para analizar la resiliencia de las regiones españolas desde el inicio de la última crisis económica se utilizan dos indicadores: el índice de resistencia y el índice de recuperación. El primero se obtiene comparando la tasa de variación del empleo de cada región con la del país en su conjunto entre el tercer trimestre de 2007 y el primer trimestre de 2014, fechas en que se alcanzaron el nivel máximo y el nivel mínimo de empleo para el conjunto de España. Destacan la Comunidad Foral de Navarra y La Rioja con un índice de resistencia más de 20 puntos porcentuales por encima de la media nacional. En concreto,  mientras que en estas dos  CC. AA. el empleo cayó un 12,1% y 14,3%, respectivamente, en España disminuyó un 18,3%. En sentido contrario, los efectos de la crisis económica afectaron en mayor medida a regiones como Illes Balears y la Comunitat Valenciana, con un impacto negativo en el empleo de 23,8 y 19,2 puntos porcentuales, respectivamente, por encima de la media nacional. El impacto de la crisis sobre el empleo ha sido muy desigual entre regiones, con un rango de variación que oscila entre una caída máxima del empleo del 22,7% en Illes Balears y una reducción mínima del 12,1% en la Comunidad Foral de Navarra.

El índice de recuperación también se calcula como la relación entre la tasa de variación del empleo de cada región y del conjunto de España, pero para el periodo de recuperación de la crisis económica que consideramos que transcurre desde el primer trimestre de 2014 hasta el tercer trimestre de 2017 (último disponible). Los mejores comportamientos durante esta fase expansiva han sido para Illes Balears, Aragón y Andalucía. Destaca el caso balear donde la recuperación del empleo tras la crisis económica ha sido casi el doble que la media nacional, debido fundamentalmente a su especialización en un sector como el turismo que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Las regiones que han crecido a un ritmo menor han sido Cantabria, Galicia y País Vasco.

Las regiones que mejor resistieron los efectos de la crisis económica son, en cambio, las que presentan mayores dificultades para la recuperación (Comunidad Foral de Navarra, La Rioja y País Vasco). La estructura productiva de estas regiones, más industriales, menos especializadas en la construcción en la fase pre-crisis y menos dedicadas al turismo (actividad que lidera la fase de recuperación económica actual), explican este fenómeno.

El empleo en Illes Balears ha crecido un 8,2% desde 2007, frente al descenso registrado en el resto de autonomías

Si se analiza todo el periodo, desde el inicio de la recesión económica hasta la actualidad, solamente una región española cuenta actualmente con un nivel de empleo superior al máximo que alcanzó antes de la crisis económica. En concreto, el empleo de Illes Balears ha crecido un 8,2% respecto al tercer trimestre de 2007. En siete comunidades autónomas (Extremadura, Galicia, Asturias, Castilla-La Mancha, Comunitat Valenciana, Castilla y León y Aragón) el empleo actual es todavía más de un 10% inferior al que tenían antes del inicio de la crisis en 2007.

Hasta ahora el análisis se ha realizado adoptando un periodo de recuperación común para todas las regiones españolas. Sin embargo, la mejoría alcanzada tras la recesión económica puede verse también desde la perspectiva individual de cada región, es decir, tomando como referencia cada uno de los ciclos regionales. Para ello, se mide la intensidad en la recuperación económica de una región a partir del número de trimestres que necesita para recobrar el 85% del empleo que alcanzó en el nivel máximo anterior de la propia región.

En este sentido, la recuperación actual está siendo especialmente rápida en Illes Balears, la Comunidad de Madrid y Comunidad Foral de Navarra, basada principalmente en la recuperación del empleo en los servicios. En cambio, el Principado de Asturias, Castilla-La Mancha, y la Comunitat Valenciana y la Región de Murcia necesitaron 16, 14 y 13 trimestres, respectivamente, para volver a alcanzar el 85% de su nivel máximo de empleo anterior a la crisis económica.

En resumen, la crisis económica no ha afectado al empleo de las regiones españolas con la misma intensidad. La capacidad para resistir la crisis en un primer momento y la habilidad para recuperarse más tarde, es decir el grado de resiliencia, muestran las diferencias en el comportamiento de las regiones españolas. Estas diferencias pueden deberse a su especialización productiva, pero también a otros factores que afectan a su capacidad de adaptación como el nivel de formación de la población ocupada. En este sentido, el desarrollo de las regiones y su capacidad para competir serán más fáciles en regiones con mejores sistemas de formación y con estructuras productivas más basadas en el conocimiento.

 

Para ampliar esta información puede consultarse la monografía: ‘La competitividad de las regiones españolas ante la economía del conocimiento’ (Fundación BBVA, 2017).

 

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