Carme Torras Genís
MEDALLA DE LA REAL SOCIEDAD MATEMÁTICA ESPAÑOLA
2026
Instituto de Robótica e Informática Industrial (CSIC-UPC)
CONTRIBUCIÓN
Para Carme Torras Genís, las matemáticas han sido siempre una herramienta para tender puentes. Profesora de investigación del CSIC en el Instituto de Robótica e Informática Industrial (CSICUPC), su trayectoria ha situado el conocimiento matemático en el corazón de la robótica y la inteligencia artificial, combinando investigación fundamental, innovación tecnológica y una preocupación constante por el impacto que estas tecnologías tienen sobre las personas.
Su interés por ese diálogo entre disciplinas comenzó ya durante sus estudios de Matemáticas en la Universitat de Barcelona, cuando eligió laespecialidad de matemática aplicada atraída por
las máquinas y convencida de que las matemáticas eran esenciales para hacer avanzar la computación y la ingeniería. Desde entonces ha asistido y contribuido a una profunda transformación de la robótica: desde los primeros modelos basados fundamentalmente en cinemática, dinámica y teoría de control, hasta la incorporación de herramientas de topología, geometría, álgebra computacional, optimización y aprendizaje automático.
Pionera en la incorporación de modelos neuronales a la robótica, Torras ha impulsado y dirigido numerosos proyectos europeos y desarrollado una investigación de referencia internacional
que ha generado también importantes resultados de transferencia tecnológica. Una vertiente aplicada que encuentra una de sus expresiones más directas en la robótica asistencial. Para la galardonada, ver cómo una idea desarrollada durante años termina mejorando la vida cotidiana de las personas proporciona una satisfacción difícil de explicar: «Conseguir que un prototipo en que hemos trabajado durante años en nuestro grupo mejore la calidad de vida personal o laboral de sus destinatarios, si no es un eureka eterno… ¡se le parece mucho!».
Esa voluntad de poner la tecnología al servicio de las personas está estrechamente ligada a otra de las grandes preocupaciones que atraviesan su trayectoria: la dimensión ética de la robótica y la inteligencia artificial (IA). Ante el rápido desarrollo de una IA sustentada en cantidades masivas de datos, Torras advierte del riesgo de perder capacidades humanas esenciales, entre ellas, el pensamiento autónomo y la argumentación. Por ello defiende no solo la regulación, sino especialmente una formación en el buen uso de estas tecnologías que comience ya en la escuela y llegue al conjunto de la ciudadanía.
En ese escenario, reivindica también el papel de los matemáticos para preservar la diversidad y la creatividad de la disciplina. La irrupción de los modelos generativos abre enormes posibilidades para la investigación científica, pero Torras alerta de que «no todo se reduce al aprendizaje automático», así como de la importancia de conservar otras formas de conocimiento y modelización que permiten comprender cómo funcionan las cosas.