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José Hernández-Orallo

PREMIO DE INVESTIGACIÓN SOCIEDAD CIENTÍFICA INFORMÁTICA DE ESPAÑA-FUNDACIÓN BBVA

Premio Aritmel

2026

Por su trayectoria científica internacional de primer nivel, centrada en dotar a la inteligencia artificial de herramientas teóricas y empíricas para evaluar con rigor sus capacidades, limitaciones y riesgos, combinando liderazgo, originalidad y relevancia social.

CONTRIBUCIÓN

Discurso

Ceremonia de los Premios de Informática SCIE-Fundación BBVA

2026

José Hernández-Orallo, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos en la Universitat Politècnica de València y director de Investigación en el Centro para el Futuro de la Inteligencia de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), ha sido galardonado con el Premio Aritmel por «dotar a la inteligencia artificial de herramientas teóricas y empíricas para evaluar con rigor sus capacidades, limitaciones y riesgos», generando «marcos de evaluación, detección de sesgos y métricas de fiabilidad que hoy exigen reguladores, empresas y la comunidad científica».

“En 10 años el mundo va a cambiar radicalmente. La cuestión fundamental va a ser no tanto qué se puede automatizar, sino qué queremos que se automatice y cómo de rápido queremos que se haga”

Su trayectoria se gestó en la adolescencia, relata, cuando pasaba las vacaciones «programando con un ZX Spectrum, pensando si podría hacerlo inteligente; y leyendo libros de Frege, uno de los padres de la lógica». La pregunta que surgió de aquellos veranos en los que no había móviles era: «¿qué es la inteligencia y cómo podemos medirla?» A lo largo de los últimos treinta años, Hernández-Orallo se ha dedicado a tratar de encontrar una respuesta con medidas basadas en la computación: «Eso nos ha permitido, por ejemplo, determinar qué capacidades y qué propensiones tienen los sistemas inteligentes y aplicarlo a la inteligencia artificial y, sobre todo en el futuro, a la simbiosis entre inteligencia humana e inteligencia artificial».

«En 10 años el mundo va a cambiar radicalmente», sostiene el investigador premiado. «La evaluación de la inteligencia artificial es más importante que nunca por su potencial y por sus riesgos. Puede impactar en la población por problemas de desempleo o de transformación de este, crear incidentes de ciberseguridad, incidir en que la riqueza se cree en unos sitios y no en otros… Y la superinteligencia está a la vuelta de la esquina o directamente ya aquí: no tenemos un robot que nos limpie el baño, pero sí que demuestre teoremas o prepare una tesis. Son sistemas más inteligentes que gente muy brillante, sobre todo en campos académicos».

«El futuro es fascinante», anticipa, «y nos obliga a preguntarnos cómo vamos a evaluar ese crecimiento en capacidades y qué perfiles podemos establecer, sobre todo en propensiones, que son los que determinan la seguridad de los sistemas». Pero, en última instancia, precisa, «la cuestión fundamental va a ser no tanto qué se puede automatizar, sino qué queremos que se automatice y cómo de rápido queremos que se haga. Hace falta dedicar más esfuerzo a la investigación, porque si realmente vemos que el camino no está claro, es mejor poner el freno que seguir adelante de manera ciega, porque los riesgos son muy grandes».