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José Luis Pontón Martínez

PREMIO DE INVESTIGACIÓN SOCIEDAD CIENTÍFICA INFORMÁTICA DE ESPAÑA-FUNDACIÓN BBVA

Investigadores jóvenes en informática

2026

Por sus contribuciones al avance de la realidad virtual mediante el desarrollo de técnicas innovadoras para la reconstrucción del movimiento humano, así como para el modelado de la interacción entre múltiples usuarios y su entorno.

CONTRIBUCIÓN

Discurso

Ceremonia de los Premios de Informática SCIE-Fundación BBVA

2026

La fascinación de José Luis Pontón por la informática empezó cuando era un adolescente aficionado a los videojuegos, y esta pasión acabó llevándole al campo en el que se centra la investigación por la que ha sido premiado: la realidad virtual. «Al final», señala, «los videojuegos te ofrecen esa capacidad de crear mundos virtuales, de definir tus propias reglas, y eso es muy inte-resante». Graduado, Máster y Doctor en Informática por la Universitat Politècnica de Catalunya, en la actualidad es investigador posdoctoral en el Max Planck Institute for Informatics (Saarbrücken, Alemania), donde desarrolla técnicas innovadoras para la reconstrucción del movimiento humano, con el objetivo de mejorar la forma en las que las personas se comunican e interaccionan a distancia.

“Desarrollo algoritmos de inteligencia artificial capaces de reconstruir el movimiento humano, para generar entornos de realidad virtual donde las personas puedan interactuar de forma mucho más natural que en una videollamada convencional”

«Aunque las videollamadas nos permiten hablar y vernos, gran parte de la comunicación depende del lenguaje corporal, los gestos y la forma en que nos movemos», explica. «Mi trabajo consiste en desarrollar algoritmos de inteligencia artificial capaces de reconstruir el movimiento completo de una persona».

Esta tecnología permite crear avatares digitales que reproducen los movimientos de una persona de forma mucho más natural y precisa: «En lugar de comunicarse a través de una pantalla, las personas comparten un mismo entorno virtual tridimensional, donde cada una está representada por un avatar digital. La ventaja es que ese avatar reproduce en tiempo real el movimiento y el lenguaje corporal del usuario, de modo que la interacción resulta mucho más natural que en una videollamada convencional. Es una forma de aproximarse a la sensación de estar físicamente junto a otra persona, aunque cada uno se encuentre en un lugar distinto».

Pontón considera que una comunicación a distancia más natural y efectiva a través de la realidad virtual puede tener grandes beneficios tanto para las personas como para el medio ambiente: «Si fuéramos capaces de realmente reemplazar un mayor número de reuniones presenciales, podríamos ahorrar una gran cantidad de desplazamientos, con beneficios tanto para el ahorro de tiempo como para la reducción de nuestra huella ambiental».

Sin embargo, Pontón también es consciente de los posibles peligros de esta tecnología y considera que tanto los investigadores como las empresas que desarrollan sistemas de realidad virtual deben colaborar para minimizarlos: «Existe un riesgo de aislamiento, de que una persona interactúe sobre todo virtualmente y no tanto en el mundo real. Otro problema es la suplantación de identidad. Al final en el mundo virtual podemos ser un poco quien queramos. Por ello, hemos de trabajar en la verificación de identidad, para asegurarnos de que hay una forma fiable de comprobar con quién estamos comunicándonos, y además debemos educar a la sociedad en el uso correcto de estas tecnologías».