amparo-alonso-betanzos-premio-nacional-informatica-scie-2026

María Amparo Alonso Betanzos

PREMIO DE INVESTIGACIÓN SOCIEDAD CIENTÍFICA INFORMÁTICA DE ESPAÑA-FUNDACIÓN BBVA

Premio José García Santesmases

2026

Por su dilatada trayectoria en investigación y docencia en el campo de la inteligencia artificial, así como su papel clave en la promoción, divulgación e impulso de esta área, desarrollado líneas pioneras en inteligencia artificial escalable, explicable y sostenible.

CONTRIBUCIÓN

Discurso

Ceremonia de los Premios de Informática SCIE-Fundación BBVA

2026

Como la mayoría de los pioneros en España de las diferentes áreas de informática, María Amparo Alonso Betanzos se formó en un campo distinto (en este caso, Química), pero en su tesina desarrolló un algoritmo inteligente para la monitorización antenatal del feto. Esa línea continuó en su tesis doctoral, se expandió a sistemas inteligentes en unidades de cuidados intensivos en la Universidad de Augusta (Estados Unidos) y, a lo largo de las décadas siguientes, se diversificó en entornos tan variados como el mantenimiento predictivo de aerogeneradores, motores de barco o coches, y la simulación del efecto de políticas medioambientales en la conservación o de la normativa en los procesos de innovación social.

“La inteligencia artificial frugal reduce el consumo energético, proporciona un acceso más democrático a la tecnología y protege la soberanía en un sector determinante para la riqueza de un país”

En la actualidad, su trabajo se centra «en inteligencia artificial frugal, que reduce el consumo energético de los algoritmos», señala esta catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidade da Coruña. «Con ella podemos desarrollar aplicaciones que trabajan con menos datos pero de más calidad y que, por tanto, consumen menos recursos computacionales y menos energía. Una conversación de entre 20 y 50 preguntas cortas con cualquiera de las aplicaciones populares de inteligencia artificial requiere medio litro de agua para refrigerar los servidores. Si imaginamos el número de conversaciones que se producen al día en todo el mundo, es claro que se trata de una línea insostenible».

Y no se trata solo del impacto medioambiental, razona Alonso: «El alto consumo energético hace más caro desarrollar estos algoritmos y, por tanto, la inteligencia artificial de frontera solo la pueden definir las grandes multinacionales, que disponen de las infraestructuras y los recursos económicos y humanos apropiados. Con inteligencia artificial frugal, en cambio, pequeñas y medianas empresas e instituciones académicas podrían desarrollar algoritmos en la frontera de la ciencia , lo que proporciona un acceso más democrático a la tecnología. Y aporta, además, soberanía tecnológica para no depender de terceros en un área determinante para la riqueza económica de un país».

Precisamente ese papel estratégico lleva a Alonso a lamentar la burocracia que lastra la investigación académica: «La agilidad es particularmente importante en este campo, que se mueve a diario. Y también lo es proporcionar una carrera científica más estable, menos lenta y mejor pagada a los investigadores jóvenes. Es un poco una tragedia que formemos tan bien a nuestros alumnos para que luego ese talento lo aprovechen otros países».