La mayoría de los ciudadanos de Europa, EEUU, Turquía e Israel confían en la ciencia como la fuente más veraz de conocimiento y en su potencial para hacer frente a grandes desafíos del siglo XXI
En un periodo en el que se debate de manera recurrente sobre la amenaza de la llamada “posverdad” y el cuestionamiento de la racionalidad por parte de algunas élites globales, resulta especialmente pertinente analizar hasta qué punto la ciencia –asociada a la veracidad, la objetividad y el debate racional– forma parte de la envolvente general de las creencias, conocimientos, valores y actitudes predominantes en la sociedad, evitando dar por sentado el supuesto de que la cultura y conducta de las élites sea idéntica o incluso reflejo de la del conjunto o la mayoría de la población. La cultura científica de un país incluye los conocimientos que tengan los ciudadanos, tanto sobre conceptos básicos como sobre los métodos de operación y validación de la investigación. Abarca también los valores, las actitudes y expectativas hacia la ciencia, así como la confianza que depositan en los resultados de la ciencia y en los científicos como grupo profesional.
12 marzo, 2024
Desde esta óptica, la Fundación BBVA ha llevado a cabo un amplio estudio empírico de la cultura científica en 15 países europeos, incluyendo Alemania, Dinamarca, España, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Reino Unido, así como varios países del antiguo bloque del Este –Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Polonia, República Checa y Rumania–, y también otras tres sociedades con perfiles diferenciales: Estados Unidos, Israel y Turquía. La principal conclusión del estudio es que la cultura científica ha permeado en todos los países incluidos en el estudio.
Las sociedades analizadas tienen en común el interés por la ciencia, sobre la que se busca información en los medios de comunicación y redes sociales, y han alcanzado un nivel medio de conocimiento científico básico, estimado a través de una muestra de conceptos esenciales. Los niveles más altos de interés y de información declarada se registran en Estados Unidos (6,1 y 5,6, respectivamente, en una escala de 0 a 10) y los más bajos en términos relativos, aunque por encima de punto medio de la escala, en Turquía (5,6 y 5,4) e Israel (5,1 y 4,7).