La juventud independizada vive en hogares con una renta un 15% inferior a la media y hasta un 40% por debajo en el caso de los jóvenes sin formación superior
Las condiciones de vida de la juventud española son muy heterogéneas y la pertenencia a su generación no es la principal explicación de las mismas. La juventud independizada vive en hogares con una renta por unidad de consumo un 15% inferior a la media, pero sus condiciones de vida varían significativamente según su formación y origen socioeconómico. Más de la mitad de los jóvenes entre 16 y 29 años vive en hogares que tienen dificultades para llegar a final de mes. Los salarios de los jóvenes son un 35% inferiores a la media, el progreso de sus ingresos a lo largo de la vida laboral es más lento que en generaciones anteriores, uno de cada cuatro jóvenes trabaja con contratos a tiempo parcial y casi la mitad tiene empleos temporales. La pérdida de peso demográfico de la juventud (14,8%) reduce su influencia en las políticas públicas, quedando sus problemas relegados -en particular el de su inserción laboral- frente a los de otros colectivos más numerosos. La educación es determinante en la movilidad social, tanto ascendente como descendente. El 38,5% de los jóvenes que proceden de un estrato socioeconómico alto pero solo tienen estudios obligatorios desciende hasta un estrato bajo.
15 enero, 2024
La juventud española dista de disfrutar unas condiciones de vida homogéneas, pero buena parte de la misma accede al mercado de trabajo con dificultades y su peso en la población parada es el doble que en la ocupada. Esa extendida precariedad laboral explica que la renta por unidad de consumo (es decir, teniendo en cuenta la composición del hogar) de los hogares cuyos sustentadores principales son jóvenes de entre 16 y 29 años sea un 15% inferior a la media.