La inversión bruta de las administraciones aumentó en 2020 (+6,7%) pero no cubre la depreciación del capital público, en retroceso desde 2011 (-8,2%)
La crisis del COVID-19 ha provocado un descenso de la inversión bruta en España del 11,4% durante 2020, hasta situarse en 222.654 millones de euros, lo que la vuelve a colocar en niveles de hace una década. La caída registrada en la inversión ha superado incluso la experimentada en el PIB (-10,8%) y el empleo (-4,2%), aunque este último se ha contenido gracias a la protección proporcionada por los ERTE.
23 julio, 2021
El esfuerzo inversor, la inversión sobre porcentaje del PIB, también retrocede ligeramente en 2020 hasta el 19,8% y rompe así con los seis años de recuperación del periodo 2014-2019. Además, se amplía la distancia con otros países cuyo esfuerzo inversor es mayor, como Francia (22,9%), Alemania (22,1%) o Estados Unidos (21%).
La inversión bruta privada, que concentra el 91% del total, se ha desplomado un 14% en 2020, quebrando la trayectoria de recuperación iniciada en 2013. La inversión bruta pública ha experimentado un incremento del 6,7% en 2020. La administración central aumentó sus inversiones brutas un 30% en 2020 y las comunidades autónomas un 8,2%. En cambio, las administraciones locales redujeron sus inversiones un 17,4%.
Sin embargo, el aumento de la inversión pública no ha sido suficiente para cubrir la depreciación, es decir, permitir el mantenimiento de las infraestructuras y equipamientos ya existentes. Por ello, la inversión neta (la que permite mejorar las dotaciones) se mantiene en valores negativos (-3.034 millones de euros en 2020). Las cifras de inversión neta negativas se arrastran desde 2012, según documenta el informe El stock de capital en España y sus comunidades autónomas, que han publicado la Fundación BBVA y el Ivie.
