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NOTA DE PRENSA XVI Conferencia JEEA–Fundación BBVA

Monika Piazzessi explica por qué el BCE debe repensar sus esquemas de compra de deuda para tratar de favorecer a las compañías más verdes

La catedrática de Stanford ha analizado los datos de compras de bonos del BCE y concluye que, sin perseguirlo, están favoreciendo a las compañías más contaminantes, al seguir su política de “neutralidad en el mercado”. En ausencia de una tasa al carbono, “la solución óptima pero para la que no hay todavía un consenso”, la profesora Piazzessi recomienda implementar otras medidas que puedan favorecer una transición hacia una economía más verde, entre ellas, “que los bancos centrales rebajen el coste del capital a las compañías que promueven tecnologías más verdes”. El próximo martes 29 de junio, a las 16 hora española, la profesora Piazzessi pronunciará la XVI Conferencia JEEA–Fundación BBVA, que se celebrará de modo telemático y se podrá seguir por streaming desde este site.

28 junio, 2021

Desde hace más de una década, existe un consenso internacional entre los economistas: para estimular la economía (golpeada por diversos shocks desde la crisis financiera de 2008, la Gran Recesión y la crisis del Covid), es positivo que los bancos centrales lleven a cabo políticas monetarias no convencionales, es decir, de compra de activos. Inicialmente los bancos centrales comenzaron comprando deuda soberana –la que emiten los estados– a los bancos comerciales, mejorando sus balances y ratios, para que pudiesen bajar los tipos de interés de sus préstamos, de modo que se estimulase la economía y aumentase la inversión. Tras compras masivas de bonos soberanos, los bancos centrales comenzaron a adquirir deuda corporativa, es decir, bonos privados, de empresas. Cuando el BCE tuvo que decidir cómo componía su cartera de compras de activos, instauró, desde el inicio, una política: la “neutralidad de mercado”, para tratar de no interferir ni favorecer más a unas empresas que a otras.

Sin embargo, en los últimos meses, varias voces incluso desde dentro del propio BCE están poniendo en duda que esa sea la dirección adecuada y plantean si es necesario incluir otras variables, como la de la sostenibilidad.