El Nobel Brian Kobilka abre el congreso de la SEBBM con la Conferencia Alberto Sols-Fundación BBVA centrada en el impacto que los receptores moleculares tienen sobre la investigación cardiovascular
Podemos oler gracias a que en la membrana de nuestras células hay unas proteínas que cambian de forma cuando se acoplan a las moléculas aromáticas. Son movimientos en la escala de mil-millonésimas de milímetro, pero que desencadenan dentro de la célula toda una cascada de cambios en otras moléculas: la señal llega así a su destino y genera una respuesta. Ese mismo mecanismo basado en proteínas-puerta, los receptores, nos permite detectar luz, hormonas, sabores o fármacos. Esto se sabe gracias a Robert J. Lefkowitz, premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina 2009, y a su discípulo Brian K. Kobilka, ambos premio Nobel de Química 2012.
2 septiembre, 2013
Antes de su trabajo simplemente se desconocía cómo recibían las células la información de su entorno. Es más, la idea de que hay receptores en la membrana de las células que actúan como puerta ante los estímulos correspondientes se consideraba controvertida.
Kobilka y Lefkowitz han descubierto y explicado el funcionamiento de una enorme familia de receptores -los s acoplados a proteínas G-, cuya existencia ni siquiera se sospechaba a pesar de que hay un millar de ellos y de que median la acción de más de la mitad de los fármacos hoy en uso. Su hallazgo está ayudando a entender cómo actúan estos fármacos, y a mejorar su eficacia y seguridad.