La productividad del capital retrocede a un ritmo del 2% anual en el siglo XXI debido a que la inversión se orientó hacia activos poco productivos
La trayectoria de la productividad del trabajo y del capital en España representa un freno para la generación de valor añadido y el crecimiento.
10 abril, 2017
Los aumentos de la productividad del trabajo (cociente entre el PIB y la cantidad de horas trabajadas) son menores de lo esperable de las mejoras en las dotaciones de capital por trabajador y el incremento de las cualificaciones. Pero en el siglo XXI el mayor obstáculo a la productividad proviene de un esfuerzo inversor escasamente aprovechado, pues la limitada capacidad de generar valor de las inversiones acumuladas reduce la productividad de los capitales (cociente entre el PIB y los activos productivos duraderos disponibles, como naves industriales, maquinaria, equipos informáticos, etc.). La principal causa de ese desaprovechamiento ha sido el exceso de inversión en activos inmobiliarios residenciales y no residenciales que, al tener una vida útil muy larga, permanecen en los balances de las empresas pero representan capacidad instalada no utilizada que no genera renta.