NOTA DE PRENSA

Victoria Kaspi explica en la Fundación BBVA cómo una estrella muerta se vuelve el reloj más preciso del universo

Una estrella muerta con alrededor del doble de la masa del Sol, pero comprimida en una esfera de apenas 16 kilómetros de radio, es difícil de imaginar. Si además es capaz de rotar más de mil veces cada segundo, se trata de uno de los objetos más extraños y menos comprendidos del cosmos, un púlsar de milisegundo. Su comportamiento es tan preciso que los púlsares de milisegundo podrían marcar el tiempo mejor incluso que los relojes atómicos de fabricación humana. La astrofísica Victoria Kaspi, catedrática de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá), ha contribuido a descubrir el más rápido de todos ellos, y a entender cómo se forman.

21 noviembre, 2012

Kaspi imparte esta tarde la conferencia Las estrellas de neutrones, un regalo cósmico, en la Fundación BBVA, en Madrid, dentro del ciclo La ciencia del cosmos, la ciencia en el cosmos.

Kaspi es además autora de un hallazgo con historia: ha logrado reconstruir el origen de un púlsar. Hace 1626 años, en el 386 D.C., astrónomos chinos observaron una explosión de supernova en lo que hoy se conoce como la constelación de Sagitario. Hoy en día, donde los antiguos astrónomos vieron la explosión pueden observarse los restos del gas y el polvo expulsados por la estrella. Pero Kaspi y sus colaboradores rastrearon la región con un telescopio espacial de rayos X, y descubrieron algo más justo en el centro del material expulsado: un objeto muy compacto que gira 14 veces por segundo. Es el cadáver de la estrella muerta, un púlsar que cada vez que mira a la Tierra en su giro -14 veces por segundo- le envía, como un faro, un chorro de radiación.