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NOTICIA

El capital social se ha destruido en España a tasas superiores al 20% anual en los años de crisis

Uno de los efectos más dañinos derivados de la crisis económica en España es que, al quebrar las expectativas de muchos agentes de prosperar, se ha reducido su disposición a cooperar y destruido buena parte del capital de confianza que ello representa. Este capital social, de acuerdo con el indicador sintético elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), se ha destruido a tasas superiores al 20% anual en los años de crisis en España, el país de la OCDE donde más intensamente se ha reducido. Por tanto, el efecto dinamizador de las relaciones sociales y económicas es ahora sustancialmente más escaso que en los años de bonanza

11 noviembre, 2015

 

En consecuencia, el logro de resultados positivos en ámbitos económicos, políticos e institucionales es más complicado, pues los individuos son ahora más reticentes a la colaboración, priorizando los resultados particulares o egoístas que los colectivos, según recoge el informe Crisis económica, confianza y capital social, de la Fundación BBVA y el Ivie. Dirigido por Francisco Pérez, director de investigación del Ivie y Catedrático de la Universitat de València, en colaboración con Lorenzo Serrano y Juan Fernández de Guevara, profesores de la Universitat de València e investigadores del Ivie, el estudio analiza en profundidad las consecuencias que las dificultades de estos años están teniendo sobre las distintas dimensiones del capital social. Utiliza datos elaborados por la Fundación BBVA-Ivie y otros provenientes de la European Social Survey.

Tras cuantificar la trayectoria del capital social con la metodología elaborada por los autores, la obra considera también la evolución de la participación cívica, la confianza en personas e instituciones y la densidad de las redes sociales. Las principales conclusiones del trabajo confirman que los resultados económicos influyen en las dimensiones de capital social más relacionadas con el nivel de actividad -como el empleo o el crédito-, pero también en la reputación de las instituciones públicas, que se ha resentido en estos años en los que la disposición a cooperar se reducía. En cambio, la confianza interpersonal, la participación cívica o la densidad de las redes sociales de los individuos no han reaccionado de igual manera y han resistido mejor el impacto de la crisis.

El capital social es un activo intangible que facilita los logros de resultados personales y de grupo, tanto económicos como sociales, gracias a que genera externalidades positivas y beneficios potenciales para los miembros de un grupo si estos cooperan entre sí. Estos beneficios se derivan de la confianza y el respeto a las normas y valores compartidos, que tienen efectos favorables sobre las expectativas y los comportamientos de los miembros del grupo, haciendo más fácil su interacción en las densas y complejas redes sociales que conforman las sociedades actuales.

El indicador sintético de capital social estimado en la monografía se basa en el cálculo de costes y beneficios esperados -sobre todo económicos- que  los individuos realizan para decidirse a cooperar. Entre las seis variables consideradas  se encuentran la tasa de paro -indicador de la probabilidad de ser excluido de las relaciones económicas-, la desigualdad social -indicador del grado de participación de los individuos en las ganancias colectivas-, el acceso al crédito, el nivel de estudios, la dimensión en la red social (población), y el horizonte en el que los individuos esperan participar en la sociedad -la esperanza de vida-. La monografía compara este indicador sintético con otros indicadores de capital social que no ponen el acento en lo económico, pues el capital social es multidimensional, pudiendo desarrollarse en ámbitos como la confianza en las personas -más o menos cercanas- o en las instituciones sociales, políticas, benéficas o religiosas, en la participación cívica, etc. En todos estos ámbitos el capital social se refleja en la disposición a cooperar, pero puede hacerlo de manera diversa y seguir trayectorias diferentes. De hecho, esto es lo que se observa durante la crisis.

Para descargarse el informe puede hacerlo a través de este enlace: tlfu/esp/publicaciones/libros/fichalibro/index.jsp?codigo=791