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Identifican una proteína que mantiene dormidas las células metastásicas del cáncer de mama

El tiempo en que se producen las metástasis en el cáncer de mama (lesiones secundarias originadas a partir de células diseminadas del tumor original) varía mucho de paciente a paciente y se conocen poco los mecanismos que gobiernan la latencia (el estado durmiente de células ya esparcidas). Un trabajo liderado por el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) en el laboratorio dirigido por el investigador ICREA Roger Gomis y financiado por la Fundación BBVA, ha identificado genes involucrados en el estadio latente asintomático de las metástasis del cáncer de mama. El trabajo permite comprender a nivel molecular cómo la pérdida de expresión de determinados genes facilita la expansión de las lesiones metastásicas.

22 enero, 2018

El equipo ha analizado el tipo más frecuente de tumor de mama, el estrógeno positivo (ER +) – que representa el 80% de los casos de tumores de mama – y que se caracteriza por un largo período de latencia con ausencia de síntomas. El trabajo se publica hoy en Nature Cell Biology.

MSK1, la proteína que mantiene las células tumorales “dormidas”

El equipo ha identificado la proteína quinasa MSK1 como un regulador importante de las metástasis durmientes o latentes. Los científicos han confirmado en muestras clínicas de tumores de pacientes, que los tumores de cáncer de mama ER+ que no expresan MSK1 se asocian a un riesgo de recurrencia más anticipado, mientras que aquellos que la expresan harán metástasis más tarde en el tiempo.

“En el laboratorio estamos interesados en comprender los mecanismos de metástasis y el componente tiempo de este proceso. Hasta ahora, los mecanismos que permitían a las células de cáncer de mama salir de la latencia eran poco conocidos en modelos preclínicos y menos en pacientes”, explica Roger Gomis, jefe del laboratorio de Control de Crecimiento y Metástasis del Cáncer.

Los investigadores apuntan a que en un futuro este descubrimiento podría favorecer a los pacientes en dos direcciones. En primer lugar, para identificar a aquellos con riesgo cercano en el tiempo de sufrir recaídas y ajustar el tratamiento según dicho pronóstico. Y en segundo lugar, se podría también intentar mimetizar la función de la quinasa MSK1 en un tratamiento, con el objetivo de mantener las lesiones metastásicas en estado de latencia y asintomáticas durante el máximo tiempo posible.

El trabajo publicado hoy se ha realizado en colaboración con el laboratorio de Salvador Aznar Benitah y Angel R. Nebreda, ambos del programa de Oncología del IRB Barcelona, y con los laboratorios de Violeta Serra, del Instituto de Oncología del Vall d’Hebrón (VHIO), Aleix Prat, del Hospital Clínic de Barcelona y Joan Albanell, del Hospital del Mar. La primera autora del artículo es Sylvia Gawrzak, investigadora postdoctoral en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Heidelberg, Alemania

En la financiación también han contribuido el Ministerio de Economía y Competitividad a través de fondos FEDER, la AGAUR de la Generalitat de Catalunya, la Worldwide Cancer Research y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Oncología (CIBERONC), del cual el investigador Roger Gomis forma parte.