Jean Charles Rochet, del Swiss Finance Institute, desvela en la Fundación BBVA cuál es el límite máximo de sostenibilidad de la deuda pública en las economías desarrolladas
Jean-Charles Rochet es profesor de Banca en la Universidad de Zúrich y catedrático del Swiss Finance Institute, además de investigador asociado en el Industrial Economic Institute (IDEI -Toulouse School of Economics), ofrece el lunes día 5 de mayo, a las 19.30 horas, en la sede madrileña de la Fundación BBVA (Paseo de Recoletos, 10), la Conferencia JEEA–Fundación BBVA, titulada “¿Hasta cuánto puede endeudarse un gobierno?”. Una pregunta que hasta hoy no tiene una única respuesta y que es uno de los problemas más graves a los que ha tenido que enfrentarse la comunidad económica internacional en la reciente historia de la economía mundial. La presentación y moderación estará a cargo de Claudio Michelacci, Profesor de Economía del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (Cemfi) y coeditor del Journal of the European Economic Association.
30 abril, 2014
Las crisis de deuda pública o deuda soberana eran hasta hace relativamente poco exclusivas de las economías en desarrollo: Argentina, Perú, Egipto, Ucrania…etc. Sin embargo, esta tendencia se ha invertido en los últimos años. Mientras que las economías emergentes se esfuerzan por reducir su deuda, la evolución reciente de las finanzas públicas de muchas de las economías desarrolladas se ha caracterizado por un rápido crecimiento de la deuda pública (un crecimiento del gasto más intenso que el del ingreso) y se ha convertido en uno de los principales motivos de preocupación de sus gobiernos. Los indicadores son elocuentes: entre 1980 y 2010 la deuda pública/PIB en las economías avanzadas creció cerca de 58%, mientras que entre 1994 y 1999 creció un 212%. Para los próximos cuatro años se estima que su endeudamiento rebasará el 100%, frente al 40% de las economías emergentes. España no es ajena a esta tendencia. La deuda pública representa ya el 96,5% del producto interior bruto (PIB), y desde el inicio de la crisis en 2008 se ha más que duplicado, pasando de 436.984 millones de euros (el 40% del PIB) a los 987.945 millones en febrero de este año.
A largo plazo, señala Rochet, “la situación es inestable; es probable que todos estos crecimientos no sean sostenibles
, y más teniendo en cuenta que hay países como Estados Unidos, Japón o España que tendrán que incorporar el gasto futuro en pensiones y salud que no se reflejan en las medidas actuales de la deuda pública”.“La situación es inestable; es probable que todos estos crecimientos no sean sostenibles”
Cabe hacerse entonces varias preguntas: ¿Cómo identificar los países con mayor riesgo de impago?, ¿dónde está el límite máximo de endeudamiento de un país? o ¿cómo pueden los gobiernos endeudarse tanto en las economías avanzadas?
Partiendo de la idea de que un país solo puede pedir prestado o endeudarse tanto como los prestamistas quieran darle, Rochet ha desarrollado un indicador sencillo que, utilizando cuatro parámetros fundamentales, mide la deuda soberana máxima sostenible para las economías desarrolladas (MSD). Se basa en componentes como el superávit primario esperado (es decir, los ingresos y gastos totales del sector público, excluidos los intereses de la deuda), el crecimiento esperado y la incertidumbre sobre el crecimiento futuro. También tiene en cuenta las expectativas sobre la cantidad de deuda que un gobierno puede obtener en el futuro para hacer frente al pago de los intereses de la deuda.
Esto último apunta a la presencia de un multiplicador del préstamo, que eleva los préstamos de un país por encima de lo que sería factible si no fuera por la posibilidad de amortizarla deuda más antigua por medio de la nueva. “Cuando ese multiplicador está acotado, el endeudamiento sostenible tiene un máximo que lo define. Endeudarse más allá de esa cantidad es insostenible por los altos tipos de interés que exigiría los mercados para financiar la nueva deuda”, explica Rochet. A través de una simple fórmula el experto de la Universidad de Zúrich determina la probabilidad de suspensión de pagos de un país. En su análisis elige una muestra de 23 países de la OCDE durante un periodo que abarca desde 1980 a 2010, y la primera evidencia es que la probabilidad de impago de un país es muy asimétrica con respecto a su valor de deuda máxima sostenible (MSD). “Aumenta lentamente cuando está por debajo el MSD, pero se dispara cuando está por encima”, asegura Rochet.
Tras los resultados de su análisis Rochet manifiesta que es necesario un cambio de paradigma en el estudio de la deuda soberana de las economías avanzadas. En este sentido, destaca que esta fórmula -con sus cuatro parámetros- sirve como punto de partida y garantiza que “es mucho más precisa que las fórmulas simplistas utilizadas por las agencias de calificación”.
Por otro lado, para evitar perjudicar el bienestar social ante una situación de crisis, recomienda hacer reformas y corregir lo que denomina “fracaso de Gobierno”, que no es otra cosa que permitir que las administraciones públicas se endeuden con el fin de maximizar el Estado de bienestar de sus ciudadanos, asumiendo que el peso del pago de la deuda recaerá en sus sucesores.