Las ineficiencias de las universidades españolas y las características de las empresas limitan el aprovechamiento del capital humano
La Universidad española, como nuestra economía, muestra problemas de productividad y competitividad internacional que suscitan dudas sobre su funcionamiento y eficiencia, y su contribución social y económica. La Universidad ha crecido más en recursos que en resultados y, aunque los estudios universitarios aportan indudables beneficios privados y sociales, la rentabilidad de la inversión en capital humano está limitada por las significativas ineficiencias de las instituciones educativas y por las características del tejido productivo que emplea a los titulados.
25 mayo, 2012
Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio Fundación BBVA-Ivie Universidad, universitarios y productividad en España, una investigación dirigida por Francisco Pérez, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia y director de investigación del Ivie, y Lorenzo Serrano, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie.
El estudio identifica un conjunto de fortalezas y debilidades de los procesos que se desarrollan en el interior de las universidades, así como las oportunidades y amenazas derivadas de su entorno laboral y productivo. El diagnóstico se apoya en una abundante información estadística y desmitifica algunos tópicos sobre la Universidad española -como el exceso de universitarios y universidades, la escasa orientación de los jóvenes que acaban la educación secundaria hacia la formación profesional superior o las reducidas ventajas laborales de los titulados-, percepciones que los datos no respaldan.
En España hay en la actualidad 79 universidades, 50 públicas y 29 privadas, concentrándose más de la mitad en las cuatro comunidades más pobladas (Comunidad de Madrid, 15; Cataluña, 12; Andalucía, 10 y Comunidad Valenciana, 8). Ofrecen formación en 236 campus en los que estudian 1.650.000 estudiantes, de los que el 54% son mujeres. Un 90% de los estudiantes cursan estudios de grado o las titulaciones a extinguir de primer y segundo ciclo, y el 10% restante másteres o doctorados. El coste medio de un curso universitario de grado se sitúa entre 750 y 1.000 euros, según la experimentalidad de los estudios. 267.000 estudiantes son beneficiarios de becas y ayudas al estudio. En las universidades españolas trabajan 110.000 profesores y 60.000 empleados de administración y servicios. Entre el profesorado, un 37% son mujeres; las dos terceras partes de los profesores son doctores y el 50% son funcionarios.
Los universitarios ocupados no han dejado de crecer, pero no hay empleo para todos
Buena parte de nuestro tejido productivo, y en especial la más eficiente y dinámica, emplea cada vez con mayor intensidad los recursos humanos que generan las universidades. Como se refleja en el gráfico 1), el crecimiento del número de ocupados universitarios ha sido sustancial durante la expansión y ha continuado incluso durante la crisis. Pero pese a que la demanda de trabajo cualificado ha crecido a una velocidad considerable, sigue siendo menor que en las economías más avanzadas (gráfico 2) y ha resultado insuficiente para absorber toda la oferta de titulados. El resultado es que España padece una tasa de paro universitario elevada (11,8%) y tiene dificultades para ofrecer empleos adecuados a más del 20% de los titulados ocupados.
El desajuste entre nivel educativo y perfil de los empleos en España genera sobrecualificación y afecta negativamente a la productividad de los trabajadores con estudios superiores. El estudio señala que para mejorar el ajuste se necesita una reestructuración de la oferta de estudios –reduciendo el peso de las ramas con mayores problemas de inserción- y un cambio de la especialización productiva de la economía. Solo orientándola hacia las actividades más capaces de utilizar eficientemente el capital humano y de crear un mayor porcentaje de ocupaciones que requieren alta cualificación, se reducirán las tasas de sobrecualificación y mejorarán la productividad y los salarios de los titulados, como sucede en otros países.