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Los europeos y los norteamericanos consideran la inmigración una cuestión mal gestionada por sus gobiernos

Según el tercer estudio anual de opinión pública Transatlantic Trends: Inmigración, la mayoría de los ciudadanos en Estados Unidos (73%), Reino Unido (70%), Italia (70%), España (61%), Francia (58%), Alemania (57%) y Países Bajos (54%) cree que su gobierno está gestionando mal la inmigración. Sólo la opinión pública canadiense está dividida.

3 febrero, 2011

Transatlantic Trends: Inmigración aborda múltiples aspectos del debate en torno a la inmigración, como el efecto de la crisis económica en las actitudes hacia la inmigración, las repercusiones de los inmigrantes en el mercado de trabajo y la labor de los gobiernos en su gestión de la inmigración. El estudio, que sondea la opinión pública de EE UU, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y España, es un proyecto del German Marshall Fund de EE UU, la Lynde and Harry Bradley Foundation (EE UU), la Compagnia di San Paolo (Italia) y el Barrow Cadbury Trust (Reino Unido), con el apoyo adicional de la Fundación BBVA (España).

La percepción global se mantiene estable

Pese a la recesión económica y a los diversos debates nacionales sobre la inmigración, el porcentaje de quienes dicen que la inmigración es un problema y el de los que opinan que es una oportunidad se ha mantenido estable desde 2009. En Reino Unido (65%), España (53%) y Estados Unidos (52%) la mayoría afirma que la inmigración es «más un problema que una oportunidad». Canadá registra la proporción más baja, 27% de encuestados, que comparten esta opinión mientras que en el resto de países, las opiniones están más divididas.

Persisten las percepciones erróneas del volumen de inmigrantes

Las estimaciones erróneas del volumen de inmigrantes siguen prevaleciendo en Norteamérica y en Europa, y la sobrevaloración de la población inmigrante se ha incrementado en Canadá y EE UU. En 2010, los estadounidenses creían que el 39% de su población había nacido en el extranjero, porcentaje superior al 35% obtenido en 2009. La cifra real está por debajo del 14%. La estimación del porcentaje de inmigrantes entre los españoles es de 21% frente al 12% que reflejan las estadísticas.

La situación personal influye

En Canadá y en los cinco países de la Europa continental incluidos en el estudio, la mayoría está en desacuerdo con que los inmigrantes quitan puestos de trabajo a los nacidos en el país. En cambio, el 58% de los británicos y el 56% de los estadounidenses afirman lo contrario.

El estudio refleja que las dificultades económicas personales se vinculan con un mayor temor a la competencia en el mercado de trabajo. Los entrevistados cuya economía doméstica ha empeorado en 2010 son más proclives a afirmar que los inmigrantes quitan empleo a los trabajadores nacidos en el país. En EE UU, por ejemplo, el 63% de aquellos cuya situación económica «ha empeorado» expresan esta opinión, frente al 49% de quienes declaran que su situación económica «ha mejorado» o «se ha mantenido igual». En Europa en general y España en particular, también es mayor el acuerdo en torno a que los inmigrantes quitan trabajo a los nacidos en el país entre quienes su situación económica personal ha empeorado (39% en Europa y 43% en España) y no tanto entre quienes ha mejorado o permanecido igual (32% tanto en Europa como en España).

La mayoría cree que los inmigrantes se benefician más de lo que aportan

La mayoría o mayoría relativa en todos los países cree que los inmigrantes se benefician de las prestaciones de la seguridad social más de lo que contribuyen via impuestos. EE UU y España registran el porcentaje más alto de acuerdo con esta idea: un 67% en ambos países. A pesar de esta inquietud, los europeos continentales (a diferencia de los británicos) se muestran favorables a conceder «acceso a la asistencia sanitaria» tanto a los inmigrantes legales como a los ilegales: el 83% de los alemanes, el 64% de los franceses, el 60% de los italianos, el 58% de los holandeses y el 56% de los españoles.

Visión diferenciada de la inmigración legal e ilegal

La mayoría atribuye a los inmigrantes legales rasgos positivos en términos de efectos en el mercado de trabajo. Respecto a los ilegales, si bien la mayoría cree que contribuyen a cubrir puestos de trabajo en los que escasea la mano de obra nacional (el 60% en Europa y el 64% en España están de acuerdo), también considera que constituyen una carga para los servicios sociales (el 59% en Europa y el 72% en España).