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Miguel Beato abre el Congreso de la SEBBM con la Conferencia ‘Alberto Sols-Fundación BBVA’ sobre el valor de los hallazgos fortuitos en ciencia

MÓNICA G. SALOMONE

El médico e investigador Miguel Beato pasa por “el mejor momento” de su carrera. Hace poco, cuando tenía 75 años, logró el descubrimiento del que se siente más orgulloso, un hallazgo que cambia la visión sobre cómo funcionan las células y además abre nuevas vías para tratar el cáncer de mama. La 41ª edición del Congreso de la SEBBM se celebra del 10 al 13 de septiembre en Santander, con la participación de más de 500 expertos de todo el mundo. Beato impartió la conferencia inaugural Alberto Sols-Fundación BBVA, con el título “Chromatin and Gene Expression”.

10 septiembre, 2018

Si sorprende la provecta edad a la que Beato pisa terra ignota, más llamativa es su afirmación: “De joven no hubiera podido hacer este descubrimiento”. Su hallazgo empezó con una observación casual, y Beato asegura que hace tres décadas no se hubiera arriesgado a trabajar en algo que “no sabes dónde te llevará”. Consciente hoy día de que esa tendencia a “buscar lo que buscan todos sin salirse del camino” es un freno para el conocimiento, Beato dedicará su conferencia en el próximo congreso de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM), el 10 de septiembre, a defender “la importancia de la casualidad” en la ciencia, y de que los científicos tengan la “mente abierta” para no dejar escapar indicios, en vez de sentirse atenazados por la presión de publicar resultados.

Miguel Beato (Salamanca, 1939) lidera actualmente un grupo de investigación en el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, centro que fundó y dirigió hasta 2011. Después de dejar la dirección del CRG –y a pesar de que llegó a anunciarse su jubilación–, en 2014 Beato se convirtió en investigador principal de un proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) con 12,2 millones de euros, para estudiar la estructura 3D del genoma y cómo cambia con el tiempo, un aspecto considerado clave para entender cómo se codifica la información en la molécula de ADN. Este proyecto, 4D Genome, durará hasta 2019.

Será la culminación –o tal vez no– de una larga y variada trayectoria. Beato se licenció en Medicina en Barcelona en 1962, y ejerció como ginecólogo y obstetra. En 1967 acabó dos tesis doctorales, en Madrid y Göttingen (Alemania). Continuó formándose en  bioquímica y biología molecular en Alemania, en la universidad de Marburgo, y en EEUU, en la Universidad de Columbia. En 1973 creó su propio grupo de investigación en la Universidad de Marburgo, donde en 1984 fundó el Instituto de Biología Molecular e Investigación Tumoral (IMT), que dirigió durante cinco años. En el año 2000 inició en Barcelona la fundación del CRG.

Sus aportaciones, de gran impacto, se centran en el estudio de los mecanismos moleculares por los que las hormonas regulan la expresión génica, y su papel en el cáncer de mama.

El descubrimiento “más importante” de su carrera

Beato, defensor a ultranza de la investigación básica, efectúa su conferencia en la SEBBM en torno a hallazgos que muestran “cómo explorando en profundidad una determinada respuesta celular se puede llegar a descubrir inesperados mecanismos básicos de la célula, con una función mucho más general de lo previsto inicialmente”. Uno de estos mecanismos, cuyo descubrimiento Beato considera “el más importante” de su carrera, es la capacidad que tiene la célula de producir energía en forma de la molécula ATP en su núcleo. Beato y su grupo lo descubrieron en 2014, pero no pudieron publicarlo hasta dos años más tarde porque los expertos que revisaron el trabajo no acababan de creérselo –de hecho, una importante revista rechazó el trabajo, que finalmente se publicó en Science–.

Lo aceptado es que la producción ATP en la célula se lleva a cabo fuera del núcleo, principalmente en los orgánulos llamadas mitocondrias. Pero Beato descubrió que en determinadas situaciones consideradas por la célula “de emergencia”, el propio núcleo celular puede producir ATP.

Esto ocurre, en concreto, cuando la célula debe cambiar la expresión de miles de genes, un proceso que sucede en el núcleo y que consume mucha energía porque requiere abrir la envoltura que protege la información genética, la llamada cromatina. Como explica Beato, “la reprogramación global de la expresión génica, en respuesta a situaciones de estrés o a elevados niveles de daño en el ADN, requiere abrir la cromatina reduciendo su empaquetamiento. Esta modificación de la cromatina tiene prioridad y consume una enorme cantidad de energía y por eso la célula activa una nueva vía de obtención de ATP en el núcleo”.

Beato y su grupo también han identificado los enzimas implicados en cada paso de este proceso, su función y cómo se activan. Dado que las células cancerosas dependen para su rápido crecimiento de la eficaz reparación de su ADN, necesitan la generación de ATP en el núcleo, y las enzimas que lo sintetizan ofrecen  nuevas dianas de interés en oncología.

“Totalmente libre de estrés”

Beato resalta que el punto de partida de este hallazgo fue la observación de un hecho no esperado. Y asegura que solo en esta última etapa de su carrera, en que se siente “totalmente libre de estrés”, hubiera podido decidir estudiarlo: “Ahora no tengo que demostrar nada, para mí es fácil asumir el riesgo [de que una investigación no genere un resultado importante]”, dice. “No tengo que llegar a ninguna meta, sino pasarlo bien yendo a donde me lleven los experimentos”.

“Hoy en día muy pocos se arriesgan a pararse en algo que no sabes dónde te llevará”, prosigue. Es una decisión comprensible en el sistema de ciencia actual, basado en el imperativo de publicar, pero también “es un freno para la ciencia”, opina Beato. “El sistema actual no favorece la originalidad, porque hay una gran presión por publicar. Yo era así hasta que cumplí los setenta, y me mantuve dentro de los límites del conocimiento establecido. Ahora es cuando he hecho mi descubrimiento más importante. Para abrir camino nuevo tienes que mantener la mente abierta, prestar atención a lo que ocurre y tener el valor de meterte en algo imprevisto, saliéndote de lo que hace todo el mundo. Pero claro, hay que asumir el riesgo”.

La SEBBM y la  Fundación BBVA

La Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) constituye, con sus cerca de 4000 socios, la sociedad científica no médica más numerosa en España. Con este congreso pretende transmitir a la sociedad en general la importancia de la investigación en esta área, de gran impacto en los ámbitos de la biomedicina y la biotecnología.  Desde hace una década la Fundación BBVA colabora con los congresos anuales de la SEBBM, una colaboración que se concreta en la organización de la conferencia inaugural Alberto Sols-Fundación BBVA.