NOTICIA

El premio Nobel de Física, Douglas Osheroff, imparte en la sede de la Fundación BBVA la conferencia “Cómo se producen los avances en ciencia”

La ciencia no está hecha solo de grandes descubrimientos, sino también de avances cuyo impacto es a veces difícilmente predecible. Cómo se producen los avances en ciencia es el título de la conferencia que el premio Nobel de Física Douglas Osheroff va a impartir esta tarde en la sede madrileña de la Fundación BBVA. En ella, Osheroff no solo aporta su propia experiencia, sino que analiza con ejemplos históricos los factores que contribuyen al avance científico, desde el planteamiento mismo de la investigación hasta la estrategia, el entorno y cualidades del científico que trabaja en su búsqueda.

7 febrero, 2013

La conferencia de Osheroff se inscribe en la colaboración de la Fundación BBVA con el Instituto de Ciencias de Materiales Nicolás Cabrera para la celebración del ciclo de conferencias Colloquium “Frontiers in Condensed Matter Physics” 2013, en el que también participa el ponente. Será el director del Instituto de Ciencias de los Materiales Nicolás Cabrea (UAM), Hermann Suderow, quien presente la conferencia.

Osheroff explica, entre otras cosas, cómo muchas veces la pregunta más sencilla lleva a un avance, aunque añade que para lograrlo hay estrategias que aumentan las probabilidades de éxito:Un buen científico necesita probar sistemas nuevos e inusuales y mantener sus ojos abiertos para detectar comportamientos inexplicados“

“Un buen científico necesita probar sistemas nuevos e inusuales y mantener sus ojos abiertos para detectar comportamientos inexplicados”

” Y pone el ejemplo del descubrimiento de la superconductividad por parte de Kamerlingh Onnes a partir de un experimento en el que se preguntaba qué le pasaría a la conductividad eléctrica de un metal puro al someterse a bajas temperaturas.

Otra historia, la de Felix Bloch y Edward Purcell, padres de la resonancia magnética nuclear en líquidos y sólidos, lleva a Osheroff a señalar que a menudo los posibles beneficios de un avance no son evidentes. “Cuando se trata realmente de un descubrimiento, raramente se puede haber anticipado. En la mayoría de los casos tampoco son obvias, ni siquiera para los propios expertos, las aplicaciones que puedan hacerse de las técnicas creadas para sondear características específicas de la naturaleza”.

En cuanto a los rasgos que podrían definir la personalidad del científico, Osheroff destaca uno sobre todos: la curiosidad. Pero añade que, según el campo, se requiere además tener cierta base experimental y “probar, enredar como un niño”.

La evolución histórica de la ciencia ha tenido una clara repercusión en la forma de trabajar de los investigadores y ha llevado a que trabajos como los realizados en la búsqueda del Bosón de Higgs sean imposibles sin inversiones millonarias y enormes equipos, pero mantiene que “hay áreas, como puede ser la Física de la materia condensada, en los que todavía queda margen para el investigador que realiza descubrimientos de forma individual”.

Uno de los elementos clave en el avance científico es el desarrollo de nuevas tecnologías: “A veces son la llave para abrir una nueva área. Existen tecnologías que en sí mismas no son un descubrimiento, sino inventos, pero que nos permiten entender algunos fenómenos”. Y añade lo que, a su juicio, son las claves de una tecnología de éxito: “Que sea sencilla y barata. Si se puede probar en un nivel sencillo luego siempre puede ser mejorada”.

Respecto al entorno idóneo para generar avances científicos, Osheroff considera que la figura del maestro/mentor sigue siendo importante para sugerir a los investigadores más jóvenes preguntas o líneas de trabajo, pero también “para protegerles de distracciones innecesarias, como compaginar la investigación con la actividad académica. Yo considero que mi época de trabajo más fructífera fue la que pasé en los Laboratorios Bell, donde no tenía que impartir clases y mi investigación estaba sustentada por la propia empresa”.