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Miguel Ángel Queiruga Dios

PREMIO DE FÍSICA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE FÍSICA - FUNDACIÓN BBVA

Premio Enseñanza y Divulgación de la Física en Enseñanza Media

2019

Recibe el Premio Enseñanza y Divulgación de la Física en Enseñanza Media "por una brillante trayectoria pedagógica que incluye la participación en numerosas actividades de enseñanza y divulgación nacionales e internacionales, destacando su capacidad de involucrar a los estudiantes."

CONTRIBUCIÓN

Discurso de agradecimiento

Miguel Ángel Queiruga Dios

Miguel Ángel Queiruga (Ribeira, A Coruña, 1967) lleva más de dos décadas dando clase en secundaria y bachillerato, y ese bagaje le permite ser rotundo: «Lo que nos abre la mente, lo que nos hace ser creativos, es vivir experiencias». Sus alumnos han vivido algunas que la mayoría calificaría de privilegiadas, como ser finalistas en ferias internacionales de ciencia o participar en proyectos colaborativos con estudiantes de otros países. Y en todas esas aventuras, el punto de partida fue la gran motivación que les transmitió Queiruga.

«El primer día de clase suelo decirles que quiero ayudarles a que salgan de su casilla, a que conozcan nuevas cosas, a que asuman retos y vean hasta dónde quieren llegar, porque el límite lo ponen ellos» cuenta este profesor del Colegio Jesús-María, de Burgos.

Queiruga es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Salamanca, doctor por la Universidad de Burgos en Enseñanza de la Física y experto en aplicaciones multimedia. Compagina su trabajo en el colegio con el de profesor en el Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Burgos.

Autor de seis libros de divulgación sobre física y enseñanza de la física, ha sido embajador adjunto del Proyecto Scientix, una red para profesores europeos de ciencias apoyada por la Comisión Europea. Además, ha sido seleccionado como EU Code Week Leading Teacher, lo que le convierte en promotor de iniciativas que impulsan la creatividad de los estudiantes a través de la creación y uso de la tecnología.

«Nunca he sabido qué contestar cuando me preguntan por qué soy profesor —señala Queiruga—. Fue algo natural, me veía enseñando a los demás; disfruto muchísimo intentando que los estudiantes aprendan, guiándoles».

Para «llegar a los estudiantes» recurre a métodos que hacen posible una interacción continua profesor-alumno, y con la ciencia. Y un aspecto clave: parte de la curiosidad natural de los jóvenes. De su deseo de entender el cerebro, por ejemplo, se llega a la electricidad; del ADN, a las fuerzas fundamentales: «Partiendo del sistema nervioso, podemos estudiar cómo se propaga la corriente; del ADN, podemos analizar las fuerzas que rigen las interacciones entre los átomos… Intento siempre orientar lo que quieren comprender al currículo, trabajándolo de manera multidisciplinar».