Ujué Etayo, Proyecto Real Sociedad Matemática Española, Premio José Luis Rubio de Francia

Ujué Etayo Rodríguez

PROYECTO REAL SOCIEDAD MATEMÁTICA ESPAÑOLA

Premio José Luis Rubio de Francia

2021

PREMIO DE INVESTIGACIÓN MATEMÁTICA VICENT CASELLES

Premios Vicent Caselles

2020

CUNEF Universidad

CONTRIBUCIÓN

Vídeo

Entrevista con la premiada

2022

Vídeo

Entrevista con la premiada

2020

Discurso

Ujué Etayo

2020

Ujué Etayo recuerda que, de pequeña, nunca tuvo muy marcada su vocación profesional. De hecho, cuando comenzó el instituto se decantó por la rama de Bellas Artes. A pesar de haber crecido en una familia con muchos matemáticos, nunca se sintió empujada a estudiar esta disciplina. Sin embargo, ya en Bachillerato tuvo una profesora que le enseño que pueden ser muy bonitas. «Es una belleza muy diferente a la belleza plástica que podemos encontrar en la pintura, es más intelectual, y tiene que ver con la simplicidad en la definición de un concepto o con la elegancia en la demostración de un teorema», indica. Así, cambió de rumbo y escogió estudiar el grado de Matemáticas en la Universidad de Valladolid.

Tras el grado, cursó un máster en Matemáticas y Computación y se doctoró en Matemáticas por la Universidad de Cantabria. Su investigación se centró en un problema clásico: ¿cómo distribuir de forma óptima un conjunto de puntos en un espacio? Junto con su director de tesis, Carlos Beltrán, propuso un modelo al que llamó el conjunto diamante (Diamond ensemble), que sirve para cualquier número de puntos. Y más adelante, con los profesores de la Universidad de Barcelona Jordi Marzo y Joaquim Ortega-Cerdá, emplearon ese conjunto para demostrar un problema muy conocido que llevaba abierto desde 1993, propuesto por los matemáticos Stephen Smale y Michael Shub.

“Si necesitáramos cubrir una parte de la tierra con satélites o una parte del océano con sensores, una posible aplicación de mi investigación sería cubrir la mayor área posible con el menor número de objetos”

Etayo ha recibido el Premio Rubio de Francia en su edición de 2021 por sus relevantes contribuciones a problemas en las teorías matemáticas de aproximación, potencial y complejidad. En concreto, la galardonada estudia diferentes maneras de reflejar propiedades de un espacio, típicamente variedades algebraicas o variedades riemannianas, a través de las sucesiones de puntos que contiene. «Si necesitáramos cubrir una parte de la tierra con satélites o una parte del océano con sensores, una posible aplicación de mi investigación sería cubrir la mayor área posible con el menor número de objetos», explica. Para Ujué Etayo ha sido una alegría recibir la más alta distinción que se concede a investigadores en matemáticas menores de 32 años, un premio que asume como «un mensaje positivo» hacia la investigación que realiza y de se valoran los progresos que ha realizado.

La clave de los excelentes resultados obtenidos por la que ya fuera merecedora de uno de los Premios Vicent Caselles en 2020 reside, según sus palabras, en «el hábito de trabajar e intentar hacerlo lo mejor posible». Eso, unido al incalculable valor de contar con un buen equipo: «Por mi parte solo ha habido trabajo constante, y por la parte de los demás, muchas facilidades para que pueda investigar».

El historial científico y la brillante carrera investigadora de esta joven describen claramente su capacidad, visión e independencia. A lo largo de su corta pero intensa trayectoria académica, ha colaborado con diversos investigadores distinguidos, aunque también se ha destacado por una excelente investigación individual. En los trabajos en equipo, tal y como ha resaltado el jurado, su experiencia en diferentes campos matemáticos ha resultado fundamental para contribuir activamente al estudio de problemas actuales de gran dificultad.

Su mayor reto será ahora conseguir el equilibrio entre sus obligaciones docentes como profesora en la Universidad de Cantabria y mantener la calidad de la investigación. El premio le brindará tres años de financiación para continuar su trabajo, tratar de obtener resultados y rodearse del buen grupo humano del que ya presume. «Hay problemas teóricos abiertos a los que voy a mirar; todos los pasos que se puedan dar en esa dirección, sola o acompañada, van a venir muy bien a la comunidad, así que voy a abrir un amplio abanico y veremos por dónde podemos avanzar», afirma.