70. Enfermedad cardiovascular y psiquiatría

José Luis Carrasco y Juan José López-Ibor

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Resumen

La relación entre el sistema psíquico y el aparato cardiovascular es muy estrecha debido a que este último está muy conectado con el cerebro a través de las terminaciones nerviosas. Las emociones se reflejan de una manera especial en el funcionamiento cardíaco y en la tensión arterial.

El estrés mantenido en personas muy ambiciosas y agresivas puede aumentar la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares e Hipertensión. Este riesgo es mayor en aquellas personas que no son conscientes del estrés con el que viven y que niegan sus problemas y sus emociones. La incapacidad para expresar y sentir íntimamente las emociones se llama alexitimia y está relacionada también con el padecimiento de enfermedades cardiovasculares.

Algunas personas tienen síntomas de enfermedad cardiovascular sin padecerla realmente. Algunas de ellas lo que sufren es ansiedad y crisis de angustia, que se reflejan en síntomas cardíacos denominados trastornos fóbico-ansiosos. Otras personas tienen un temor y una preocupación constantes por padecer una enfermedad cardíaca. Son los denominados hipocondríacos: se observan a sí mismos de manera obsesiva y no se tranquilizan aunque los médicos les digan que su corazón está bien.

Algunas personas reflejan sus frustraciones vitales en síntomas de apariencia cardiopulmonar. Éste es el denominado trastorno por somatización, en el que la enfermedad se convierte en una forma de vida alternativa para la persona, que de esta manera escapa inconscientemente de otras situaciones vitales que le resultan más duras.

El padecimiento de enfermedades cardíacas afecta marcadamente al estado psicológico de los individuos, principalmente en forma de depresión. Ésta empeora la evolución de las enfermedades cardiovasculares y debe por ello ser tratada en todos los casos.

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