El porcentaje del beneficio que las empresas españolas destinan a pagar su deuda ha caído a más de la mitad desde el inicio de la crisis
La deuda consolidada de las empresas españolas alcanzó un máximo en 2010 equivalente al 118% del producto interior bruto (PIB). Sin embargo, el brusco desapalancamiento posterior ha conseguido que se reduzca hasta un volumen similar al 73% del PIB a junio de 2019, situándose 4,3 puntos por debajo del promedio de la eurozona. En 2010 la deuda de las empresas se elevaba a 1,2 billones de euros, mientras que en junio de 2019 esa cifra ha caído un 29,5% hasta los 0,899 billones. En el año de máxima deuda las empresas necesitaban destinar el beneficio íntegro de 5,4 años para amortizarla (frente a 4,2 de las empresas europeas), en 2017 bastaba con 3,3 años, cifra ligeramente por debajo de los 3,7 años de Unión Europea.
12 noviembre, 2019
Estos son algunos de los datos que se analizan en la monografía Condiciones financieras de las empresas españolas: efectos sobre la inversión y la productividad, publicada por la Fundación BBVA y el Ivie. En ella se desgrana cómo el deterioro en las condiciones de acceso a la financiación que tuvo lugar con el inicio de la crisis explica una parte importante de la caída de la tasa de inversión de las empresas españolas desde 2007. De igual forma, desarrolla el informe, la mejora posterior en esas condiciones ha contribuido a la recuperación subsiguiente de la tasa de inversión.
El intenso esfuerzo realizado por las empresas por reducir deuda ha mejorado su estructura financiera y ha permitido aumentar 16 puntos el peso de los recursos propios en su activo total desde 2008, hasta alcanzar el 56,7% en 2018. Si en 2007 destinaban a gastos financieros y amortización de deuda el 72,2% de sus beneficios, en 2018, con el desapalancamiento y la rebaja de tipos de interés, el porcentaje cayó al 33,2%.