Los Premios de Informática celebran la revolución transversal y profunda impulsada por la investigación en este campo
A la informática le ha llevado apenas unos años transformar a fondo la sociedad, pero todo apunta a que es tan solo el principio de una revolución transversal y profunda. Los trabajos de los galardonados en la tercera edición de los Premios de Investigación Sociedad Científica Informática de España (SCIE)-Fundación BBVA abordan desde la aplicación de la inteligencia artificial en la toma de decisiones médicas, hasta el desarrollo de la computación cuántica, el blindaje contra fallos de software y ciberataques, la mejora de la interacción humano-máquina-animal, o la creación de sistemas más eficientes energéticamente. El objetivo de los galardones, entregados esta tarde en la sede madrileña de la Fundación BBVA, es reconocer la “creatividad, originalidad y excelencia” de los científicos que están impulsando la investigación de vanguardia en este campo tan fundamental de nuestro tiempo.
5 noviembre, 2019
La ceremonia ha sido una celebración de la capacidad creciente de la informática para multiplicar la generación del conocimiento y transformar no solo la ciencia y tecnología, sino también múltiples aspectos de la vida cotidiana, al impactar sobre cómo hoy las personas se informan, se comunican y se relacionan entre ellas. Al mismo tiempo, se han señalado los desafíos derivados del propio auge de la informática, como los cambios socioeconómicos derivados de la irrupción de la inteligencia artificial, y también el reto de la protección de la privacidad en los tiempos del big data. Los discursos pronunciados en la ceremonia han transmitido que nos encontramos ante una nueva era en la que los datos se han convertido en valiosos bienes capaces de generar riqueza, y por ello deben ser gestionados, protegidos e intercambiados de acuerdo a normas éticas y legales aún por definir.
“En la era de oportunidades en la que vivimos, los datos y la tecnología juegan un papel fundamental”, ha explicado en su discurso el presidente de la Fundación BBVA, Carlos Torres Vila. “Una era en la que acciones cotidianas que eran antes irrelevantes –la elección de un producto u otro; la expresión de nuestras opiniones– se convierten en activos de gran valor, capaces de generar riqueza para las empresas”.
“No obstante”, ha señalado Torres Vila, “estos activos no deben pertenecer a nadie más que a la persona que los ha originado, porque son parte de nuestra propia identidad. Por tanto, sólo pueden ser objeto de uso por parte de terceros de acuerdo a dos principios básicos: privacidad y consentimiento”.