El teléfono móvil se ha convertido en el centro de coordinación de la vida digital de los ciudadanos
La cultura digital actual, caracterizada por su ubicuidad e inmediatez, supone una integración continua y cotidiana de las tecnologías de la información y la comunicación en prácticamente todos los ámbitos de la vida social: el trabajo, el ocio, las relaciones personales, el consumo, la educación y la participación pública. En este proceso, el teléfono móvil ha desempeñado un papel especialmente relevante al transformar la conexión digital en un estado casi continuo. Lo que comenzó como un dispositivo diseñado exclusivamente para realizar y recibir llamadas se ha convertido en una herramienta multipropósito que cumple prácticamente las mismas funciones que un ordenador, añadiendo otras de alta prevalencia como vídeos y fotos.
25 febrero, 2026
Al igual que ocurrió con la palabra computadora –que hasta los años 30 del siglo pasado designaba a una persona que realizaba cálculos, y solo después a una máquina– el concepto de teléfono móvil ha quedado rebasado para denominar a un dispositivo que hoy es el centro de coordinación que utilizan los individuos para organizar su vida digital. Más allá de su función original —hablar—, el teléfono móvil se ha convertido simplemente en el móvil (un adjetivo transformado en sustantivo), integrando múltiples usos en los ámbitos de la comunicación, la interacción social y la gestión de la vida cotidiana: mensajería instantánea, redes sociales, correo electrónico, banca en línea, compras, entretenimiento y acceso permanente a la información.
Junto a las oportunidades y beneficios que suponen estas tecnologías, se ha abierto un debate social de creciente intensidad sobre sus efectos en distintos planos de la vida pública y privada. La conectividad permanente y la sobreabundancia de estímulos e información, así como la rápida expansión de la inteligencia artificial, plantean tensiones y desafíos en múltiples ámbitos. Uno de los ejes más visibles del debate actual es el uso de las TICs en las etapas de la infancia y la adolescencia.
En este contexto, el Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA ha realizado un estudio para analizar las actitudes generales de la población ante la tecnología y, de manera específica, los usos y percepciones asociadas a Internet y al teléfono móvil. Los datos se han obtenido a partir de una encuesta telefónica realizada en enero de 2026 a una muestra de 2.000 personas de 18 y más años, representativa de la población española.
Los resultados de esta investigación documentan la plena integración de Internet en la vida cotidiana de la población española, y el predominio del móvil como principal centro de coordinación de sus actividades en el espacio digital. Prácticamente la totalidad de los ciudadanos se conectan a la red a través del móvil y dedican más tiempo a navegar por la web, chatear por aplicaciones de mensajería y usar las redes sociales que a realizar llamadas. La conexión diaria es casi universal y el entorno digital se ha consolidado como un espacio de uso intensivo y polivalente, en el que confluyen de manera habitual prácticas de información, comunicación, ocio, formación y gestión de asuntos personales.
Junto a la extensión y diversificación de los usos, la población identifica con claridad un conjunto de problemas asociados al entorno digital, como el acoso a través de las redes sociales, así como los riesgos vinculados a la privacidad y a la seguridad. A tenor de estos datos, el estudio ha comprobado que los españoles apoyan medidas que limiten el uso del móvil en las etapas de la infancia y adolescencia. Una amplia mayoría cree que debería prohibirse su uso durante toda la jornada escolar en los centros de primaria y más de la mitad opina lo mismo respecto a los centros de secundaria. Asimismo, la mayoría de los ciudadanos apoyaría la prohibición del acceso a las redes sociales a los menores de 16 años.
Por otro lado, la conexión prácticamente universal a Internet no supone un uso homogéneo del espacio digital. Las brechas que, en sus inicios, eran de acceso se manifiestan hoy en diferencias en las habilidades digitales personales, así como en la intensidad y diversidad de usos de la red. Principalmente la edad, y también el nivel educativo, tienen un papel diferenciador clave.
La amplia mayoría declara un alto nivel de interés hacia la tecnología y realiza, en términos generales, un balance predominantemente favorable sobre la misma (D. 4-5) (*)
La tecnología, como objeto de atención, se sitúa en un nivel alto en el conjunto de la sociedad española. La mayoría de los ciudadanos expresa un alto nivel de interés en los temas tecnológicos (media de 7,1 en una escala de 0 a 10), existiendo una distancia entre “interés” y la percepción de sentirse “informado” acerca de los mismos (media de 6,0).
Los ciudadanos hacen un balance global positivo de los beneficios de la tecnología, si bien expresan también algunas reservas. En efecto, hay un amplio consenso sobre la contribución de la tecnología a la comodidad y facilidad de la vida actual (7,7), al mismo tiempo que señalan que “hace cambiar nuestro modo de vida con excesiva rapidez” (8,4) y hace que las personas “se aíslen cada vez más” (7,8). Las opiniones están más divididas respecto a la idea de que “viviríamos mejor sin tanta tecnología” (5,4), pero en todo caso la mayoría considera que “los beneficios de la tecnología son mucho mayores que sus prejuicios” (6,7).
La autoevaluación acerca de las habilidades digitales es muy desigual y los jóvenes son los que consideran que tienen el mayor nivel de competencia (D.6)
La autopercepción del nivel de destreza en el manejo de tecnologías digitales es muy desigual entre los españoles: la mayoría relativa (42%) se sitúa en una posición intermedia, frente a un 33% que declara un nivel muy alto o alto y un 25% que se sitúa en el otro extremo, con un nivel de competencia bajo o muy bajo.
La edad constituye un factor clave en la diferenciación de esta percepción: más de dos tercios de los jóvenes consideran que tienen un nivel de habilidad alto o medio alto, mientras que entre las franjas de mayor edad esta percepción desciende hasta el 10%. La percepción de competencia digital aumenta también a medida que se incrementa el nivel de estudios, es algo mayor entre los hombres que entre las mujeres, entre las personas que trabajan y, especialmente, entre los estudiantes.
El teléfono móvil es el principal dispositivo de acceso a internet (D. 8-9)
Prácticamente la totalidad de la población se conecta a Internet a través del teléfono móvil (el 98%), más de la mitad lo hace también desde el televisor (54%) y el ordenador portátil (53%), y más de un tercio utiliza el ordenador de sobremesa (37%) y la tablet o iPad (34%). En todo caso, el predominio del móvil es absoluto: para el 78% de los españoles se ha convertido en el dispositivo de uso más frecuente para acceder a la red, a una gran distancia respecto al ordenador portátil (9%), el ordenador fijo (8%) y la tableta (3%).
El uso originario o tradicional del móvil, hacer llamadas, ocupa menos tiempo que navegar por internet, chatear por mensajería y usar las redes sociales (D.10-11)
El uso más tradicional del móvil, la realización de llamadas telefónicas, es el que ocupa menos tiempo: la mayoría (57%) le dedica menos de una hora al día. En contraste, el 58% dedica más de una hora al día a navegar por Internet, el 50% a chatear con aplicaciones de mensajería y el 47% al uso de redes sociales, aunque en este caso hay un 21% que afirma no usarlas nunca.
La mayoría de los ciudadanos considera el móvil fundamentalmente como una herramienta que le permite comunicarse con sus familiares y amigos. Con un amplio consenso, pero de forma más moderada, se destaca el potencial de este dispositivo para realizar gestiones, informarse, organizarse y entretenerse, mientras que son una minoría quienes consideran que mejora la productividad laboral o académica.
Casi cuatro de cada diez españoles está conectado a internet todo o casi todo el día (D.13)
El uso de Internet en España es prácticamente universal. El 94% de la población lo utiliza diariamente: el 39% manifiesta estar conectado todo o casi todo el día, el 47% varias veces al día y el 8% una vez al día. Los usuarios con conexión continua a la red destacan entre los jóvenes, entre quienes tienen estudios secundarios y terciarios, quienes trabajan y, de forma destacada, entre los estudiantes. La autopercepción de nivel de destreza en el manejo de tecnologías digitales está estrechamente vinculado con la frecuencia de conexión: entre quienes declaran un nivel muy alto de competencia, más del 70% está conectado casi o todo el día, frente al 16% de quienes declaran un nivel muy bajo.
Internet se consolida como un espacio polivalente de información, comunicación, ocio, formación y gestiones personales (D.14-16)
El entorno digital se ha consolidado como un espacio polivalente en el que conviven prácticas de información, comunicación, ocio, formación y gestiones personales.
Prácticamente la totalidad de los usuarios accede frecuentemente a la red para la búsqueda de información y para la mensajería instantánea (95% en ambos casos), y amplias mayoría la usan regularmente para el correo electrónico (90%), la realización de gestiones bancarias (82%), el uso de navegadores/GPS (81%), el seguimiento de redes sociales (73%) y la descarga de música (72%).
También es muy amplia la proporción que lleva a cabo regularmente otras prácticas vinculadas con propósitos de información (un 57% afirma que lee periódicos y un 54% realiza consultas médicas o de salud), comunicación (un 6% realiza videollamadas), educación (un 47% realiza cursos de formación), ocio (un 56% ve o descarga películas, series o documentales) y contratación de servicios y compras (67%).
En cuanto a las aplicaciones de inteligencia artificial como ChatGPT y Gemini, en relativamente poco tiempo han logrado una presencia significativa: un 43% afirma que las usa regularmente. Solo una minoría (5%) declara que busca pareja a través de aplicaciones o sitios especializados.
La conexión prácticamente universal a la red no se traduce en un uso uniforme de la misma; la cantidad y diversidad de usos es muy desigual entre segmentos. El promedio de actividades que realizan regularmente los españoles en Internet es de 13 (sobre una lista de 22 actividades consideradas en el estudio). Este valor medio aumenta notablemente entre los jóvenes y adultos jóvenes, conforme se incrementa el nivel de estudios, entre quienes trabajan y, más aún, entre quienes estudian. El promedio de actividades que se llevan a cabo en Internet está correlacionado con la autopercepción de competencias digitales, ascendiendo a 16 prácticas entre quienes declaran un nivel muy alto de competencia y descendiendo a 6 entre los que perciben su nivel como muy bajo.
Acoso en redes sociales, privacidad y seguridad, principales problemas de internet (D. 20)
Junto a la extensión y diversidad de usos de Internet, la población española identifica claramente un conjunto de problemáticas asociadas al entorno digital. Una amplia mayoría percibe como problemas muy importantes de Internet el acoso a través de las redes sociales (media de 8,5 en una escala de 0 a 10 en la que 0 indica que “no es un problema en absoluto” y 10 que “es un problemas muy importante”), la privacidad (8,2) y amenazas a la seguridad como virus y hackers (8,3). A estas inquietudes se suman las relacionadas con la veracidad de la información (7,8), el acceso a la información sobre lo que se hace en Internet por parte del Gobierno o las autoridades (7,5), el exceso de información (7,1) y la publicidad (6,9).
Los españoles apoyan la prohibición del uso del móvil en los centros educativos (D. 21-22)
En este contexto de usos ampliamente extendidos de Internet y del teléfono móvil, así como de los desafíos propios de estas tecnologías en términos de la problemática del acoso, privacidad y seguridad, adquieren especial relevancia las cuestiones relativas al uso de las tecnologías en la etapa de la infancia y adolescencia, que se sitúan en el centro de las discusiones públicas y de las demandas de regulación.
Existe un amplio consenso social a favor de restringir el uso de teléfonos móviles en los centros escolares, aunque con diferencias significativas entre primaria y secundaria. Así, casi nueve de cada diez españoles apoyan la prohibición total en primaria, y se reduce a seis de cada diez en el caso de secundaria. Apenas supera el 10% quienes se muestran algo más flexibles a su uso en horario no lectivo en primaria y alrededor de un tercio en secundaria.
La preferencia de prohibir los móviles en los centros de primaria y secundaria es compartida por todos los segmentos sociodemográficos, aunque se acentúa entre las mujeres y la población adulta de 35 a 64 años. El apoyo a la prohibición es relativamente menor entre los hombres y, en el caso de los centros escolares de secundaria, entre los jóvenes y estudiantes.
Amplio consenso en torno a la prohibición del acceso a las redes sociales en menores de 16 años (D.23-24)
Otro de los ejes visibles del debate actual es el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales. El trabajo de campo de este estudio se realizó tras conocerse la decisión del Gobierno de Australia de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y se comprobó, en primer lugar, que una amplia mayoría (70%) había escuchado o leído información sobre esta medida. Al preguntar por el grado de acuerdo con la aprobación de esta misma medida en España, un 77% se sitúa en el extremo de máximo acuerdo (8 a 10 en una escala de 0 a 10) y de estos un 60% en el 10. Este amplio respaldo social es trasversal a todos los segmentos, aunque son los más jóvenes y los estudiantes, grupo más cercano a la población hipotética que se vería afectada directamente por la medida, quienes se muestran menos inclinados a que se aplique esta medida.
Ficha técnica
- Ámbito geográfico del estudio: España
- Universo: población general de 18 años y más.
- Método: encuesta telefónica.
- Tamaño y distribución de la muestra: una encuesta basada en una muestra de 2.000 casos respectivamente. Distribución de la muestra aleatoria y con selección del individuo según cuotas de sexo y edad.
- Error de muestreo: el error muestral estimado con un nivel de confianza del 95.5% y en el caso más desfavorable (p=q=0,5) es de +/- 2,2.
- Fecha de realización del trabajo de campo: enero de 2026.
- El trabajo de campo ha sido coordinado y ejecutado por Imop Insight.
- El diseño del cuestionario y el análisis de los datos se han llevado a cabo por el Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA.
(*) Las referencias marcadas como D XX hacen mención a la diapositiva de la presentación en la que aparece el dato citado.











