Los científicos y los médicos son los grupos profesionales que inspiran mayor confianza entre los españoles tanto por su competencia técnica como por su ética
La cultura científica desempeña un papel fundamental en una sociedad avanzada. Una ciudadanía familiarizada con la ciencia y con confianza en la comunidad científica y sus instituciones dispone de herramientas robustas para la toma de decisiones individuales en numerosos dominios, desde la alimentación a la salud, al tiempo que constituye un componente del mantenimiento de la cultura cívica y la racionalidad en la esfera pública, desde la política general a políticas relacionadas con la sanidad, el medio ambiente, la regulación de tecnologías como la inteligencia artificial y muchos otros dominios en los que la ciencia está anidada. El Estudio sobre Cultura Científica en España de la Fundación BBVA ha analizado 1) el grado de interés, cercanía y conocimiento; 2) las actitudes, valores y expectativas hacia la ciencia; y en esta nota se pone el foco en el tercer componente esencial de la cultura científica: la confianza en la comunidad científica y la imagen de los científicos.
17 febrero, 2026
La confianza es un elemento fundamental en la arquitectura institucional de una sociedad avanzada y se compone de dos atributos esenciales, que no siempre están correlacionados: por un lado, la confianza en la competencia técnica, en los conocimientos y capacidades que posee un profesional para desempeñar su trabajo; y por otro, la confianza en que se comporta de manera ética, utilizando su competencia técnica para beneficiar al conjunto de la sociedad y no única o principalmente para satisfacer sus propios intereses.
Los resultados del estudio muestran que la mayoría de los ciudadanos españoles valora muy positivamente a la comunidad científica que, junto a la médica, constituyen los dos grupos profesionales que mayor confianza inspiran, con amplias mayorías que expresan las puntuaciones de máxima confianza en una escala de 0 a 10 y con una ausencia muy notable de valoraciones bajas por parte de ningún segmento social. Les siguen de cerca otros colectivos vinculados al conocimiento, como ingenieros, maestros y profesores universitarios. En la franja media y media-alta del mapa de confianza se sitúan policías, militares y jueces, seguidos por empresarios, ecologistas, deportistas, artistas, periodistas y funcionarios. En el polo opuesto se sitúan los políticos y los influencers y, de manera menos marcada o con mayor división de opiniones, los religiosos.
Al examinar los dos componentes fundamentales de la confianza, la mayoría considera que los científicos no solo son profesionales competentes, sino que actúan de manera ética, teniendo en cuenta los intereses de la sociedad.
Los datos proceden de dos encuestas telefónicas realizadas en noviembre de 2025 a dos muestras de 2.042 y 2.014 casos, respectivamente, a personas de 18 y más años, representativas de la población española. Cada cuestionario incluyó un bloque común de preguntas y otro específico, profundizando en el conocimiento científico en el primer caso, y en las actitudes ante la ciencia en el segundo.
La amplia mayoría de los españoles expresa un nivel muy alto de confianza en los científicos (D. 5-9)*
La distribución del nivel de confianza en los diferentes grupos profesionales y colectivos, medida en una escala de 0 a 10, evidencia un gradiente muy nítido.
En la cúspide del mapa de confianza se encuentran los médicos y los científicos: el 79% y 77% de la población los puntúan con valores de 8 a 10, siendo el valor medio de 8,4 y 8,3 respectivamente. Cerca de ellos se ubican los ingenieros (media de 7,9), los maestros (7,7) y profesores universitarios (7,5), que también registran niveles muy elevados de confianza.
En el extremo opuesto de este mapa, por debajo del punto medio de la escala, se sitúan los religiosos (3,4) y, de manera especialmente marcada, los influencers (2,0) seguidos de cerca por los políticos (2,6).
En la parte media y media-alta del mapa de confianza se encuentran profesionales garantes del estado de derecho: policías (6,8), seguidos de militares (6,0) y jueces (6,0), y a continuación, los grupos de los empresarios (5,7), ecologistas (5,4), deportistas profesionales (5,4), artistas (5,4), periodistas (5,3) y funcionarios (5,3). En todos estos grupos predomina la confianza, superando el umbral de 5 en una escala de 0 a 10.
Atendiendo a la forma de las curvas de la distribución de puntuaciones (porcentajes de respuesta para cada uno de los valores de la escala de 0 a 10) de cada grupo profesional, se observa nítidamente que en el caso de quienes obtienen mayor nivel medio de confianza –los médicos y los científicos–, no solo no hay porcentajes significativos de rechazo (de 0 a 4), sino que además aparecen concentrados en los valores más altos de la escala (8 a 10).
En el extremo opuesto –donde se sitúan los políticos y los influencers–, sucede justo lo contrario: las distribuciones aparecen concentradas en las puntuaciones de menor confianza (0 a 2) y porcentajes muy reducidos por encima de 5. En el caso concreto de los religiosos, se da una mayor dispersión, con un pico en valores bajos, pero una presencia mayor de valoraciones intermedias.
Las distribuciones de los demás grupos profesionales y colectivos muestran pautas de respuesta sugestivas de un nivel medio de confianza.
Los científicos son considerados profesionales competentes, que actúan de manera ética y tienen en cuenta los intereses de la mayoría de la sociedad (D.11-12)*
La confianza es una predisposición global que en el caso de grupos profesionales se apoya en dos facetas que pueden darse bien de manera convergente o, alternativamente, de forma ortogonal (o independiente): la competencia técnica o cognitiva para desempeñar su función y los valores éticos que acompañan ese desempeño profesional.
Los datos muestran que amplias mayorías consideran que los científicos son profesionalmente competentes (media de 8,1 en una escala de 0 a 10 en la que 0 significa que “no son en absoluto competentes” y 10 que “son completamente competentes”), que actúan de manera ética (7,4 en una escala de 0 a 10 donde 0 significa que “no actúan en absoluto de manera ética”, y 10 que “actúan completamente de manera ética”) y que tienen en cuenta los intereses de la mayoría de la sociedad (media de 6,7 en la escala de 0 a 10 donde 0 significa que “no tienen en cuenta en absoluto los intereses de la mayoría de la sociedad”, y 10 que “tienen completamente en cuenta los intereses de la sociedad”).
Por otro lado, la objetividad, una faceta claramente asociada a la ciencia, también se proyecta sobre este grupo profesional: el 78% cree mucho o bastante que los científicos son objetivos e imparciales.
Los científicos que trabajan en hospitales, los que generan más confianza (D.10)*
Dentro de este marco de confianza generalizada en los científicos, es de interés comprobar si se atribuye con independencia del ámbito en el que desempeñan su trabajo, o si, por el contrario, la naturaleza de la institución u organización en la que operan, más general o particular, convalidan o, alternativamente, atenúan el nivel de confianza.
Los científicos que trabajan en hospitales obtienen los niveles más altos de confianza (con una media de 8,5 y un 81% puntuándolos con valores de 8 a 10), seguidos por aquellos que desarrollan su actividad en la universidad (media de 7,8) y en el CSIC (7,6). Le siguen, en este orden, los científicos que trabajan en instituciones de defensa y seguridad (7,1), en órganos o agencias estatales (6,6), en organizaciones ecologistas (6,3) y en empresas privadas (6,3). La figura profesional del científico es confiable siempre, si bien con algunas modulaciones.
La imagen social de los científicos (D.14)*
Como se señaló en la primera entrega del estudio, la mayoría de la población mantiene un vínculo directo limitado con científicos (el 33% tiene un amigo que es científico, el 17% algún familiar y tan solo el 8% ha trabajado en alguna ocasión como científico). La figura que encarna paradigmáticamente la práctica científica es la del profesional de la medicina, profesionales, entorno de trabajo y operativa con los que interactúa con frecuencia la práctica totalidad de la población. En diversos estudios se ha señalado que los atributos de los profesionales de la medicina se proyectan al conjunto de las profesiones científicas. En el modelado de las imágenes del público acerca de la ciencia como profesión intervienen de manera destacada los medios de comunicación y, adicionalmente, los perfiles y, en ocasiones, estereotipos, transmitidos por el cine y la literatura. Figuras particularmente destacadas de la ciencia (Einstein, Ramón y Cajal) presentes en mayor o menor medida en la cultura de una sociedad aportan también de manera especialmente marcada rasgos que se proyectan o extrapolan a la entera comunidad científica.
Para captar las representaciones culturales de los científicos se presentó a los entrevistados un conjunto de perfiles o imágenes que aparecen, con frecuencia variable, como definidores de atributos cognitivos y psico-sociales del científico profesional. La mayoría los asocia de forma predominante con la imagen de personas inteligentes (el 89% cree que responden muy o bastante bien a este perfil), curiosas (85%), creativas (82%), racionales (77%) y competitivas (77%). Las opiniones están más divididas respecto a si los científicos son personas generosas (57%), excéntricas (53%) o solitarias (53%), mientras que tienen poco calado los estereotipos que presentan a los científicos como personas despistadas (41%), prepotentes (41%) o peligrosas (30%).
La carrera científica se percibe como prestigiosa, difícil y exigente (D.15)*
La práctica y la carrera científica son percibidas por la mayoría asociada a atributos como el trabajo en equipo (media de 8,4 en una escala de 0 a 10, donde 0 significa está completamente en desacuerdo y 10 que está completamente de acuerdo), la dificultad de los estudios (7,7), el prestigio (7,3), el esfuerzo (6,6) y la objetividad (6,3). En contraste, no se les atribuyen rasgos negativos, descartándose mayoritariamente la idea de que constituyan una élite alejada de los intereses de la sociedad (4,0 en la misma escala de acuerdo de 0 a 10) o que detenten un poder que los vuelva potencialmente peligrosos (4,1). Las opiniones están divididas sobre si los científicos perciben salarios atractivos (5,1).
Ficha técnica
- Ámbito geográfico del estudio: España.
- Universo: población general de 18 años y más.
- Método: encuesta telefónica.
- Tamaño y distribución de la muestra: dos encuestas basadas en una muestra de 2.014 y 2.042 casos respectivamente. Distribución de la muestra aleatoria y con selección del individuo según cuotas de sexo y edad. El cuestionario incluye un bloque común y un bloque específico que se ha aplicado a cada muestra.
- Error de muestreo: el error muestral estimado con un nivel de confianza del 95.5% y en el caso más desfavorable (p=q=0,5) es de +/- 2,2 para cada encuesta de 2.000 casos.
- Fecha de realización del trabajo de campo: noviembre de 2025.
- El trabajo de campo ha sido coordinado y ejecutado por Imop Insight.
- El diseño del cuestionario y el análisis de los datos se han llevado a cabo por el Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA.
* Las referencias marcadas como D XX hacen mención a la diapositiva de la presentación en la que aparece el dato citado.






